Pintar un cuadro abstracto que quede elegante puede ser más complicado de lo que parece, pero si tenemos en cuenta unos consejos simples, además de fácil los resultados serán espectaculares.

Comenzaremos con los materiales. Compra un lienzo del tamaño que quieras, o incluso puedes utilizar un cuadro con un marco bonito pero un dibujo aburrido, como en mi caso. Tenía un cuadro de buenas dimensiones con una escena de casas que no estaba mal, pero tengo muchos otros cuadros semejantes, y quería un cuadro que diera un golpe de color y que uniera el él los colores de mi salón y comedor para que alegrara la pared sobre el sofá donde iba colgado.

Para que mis hijas pequeñas pintaran también, compré un par de lienzos pequeños a la vez que las pinturas acrílicas en botes pequeños y un par de colores en botes medianos. Mis colores fueron naranjas, amarillos, un rojo, un blanco, y verde. Compra un juego de pinceles no muy caros pero de diferentes tamaños, y no te olvides de dos o tres brochas incluidas las de esponja anchas, y de todos los tipos y tamaños. Necesitas una variedad de tamaños, especialmente medianos y grandes. También utiliza telas de rafia o telas que tengan colores que combinen o que te guste emplear en tu cuadro. Así como metales, y arena y sal también. Sal gruesa, fina, y arenilla son buenos elementos para añadir textura. Platos y vasos de plástico y jarras para poner los pinceles, y toallas de papel para cocina para limpiar cuando haga falta.

El cuadro abstracto es mejor terminarlo en ese mismo día, por lo que recomiendo que comiences el proyecto teniendo unas horas por delante.

Una vez preparada con el lienzo sobre un mantel desechable o que no importe que se manche, una camiseta o ropa que no importe que se manche tampoco, las pinturas y pinceles, telas y sal, los platos y rollo de papel para emergencias, COMIENZA LA DIVERSION. Moja los pinceles en la pintura y prueba diferentes trazos, colores, patrones. Con las botellas de pintura puedes hacer rayas o círculos gruesos echando directamente del bote al cuadro, que luego debes dejar secar, o puedes estirarlos, pintar encima, probar nuevos trazos. Yo comienzo con pinceles, y termino echando de la botella. Deja volar tu imaginación. Añade trozos de tela, papel, de metal o pequeñas cuentas o lo que hayas encontrado sobre la pintura aún fresca. Pinta encima de la tela de rafia para "pegar" a la vez que pintas. Es muy divertido ver cómo un diseño o hilo conductor comienza a invadirte. La arena y sal puedes añadirla cuando el lienzo esté cubierto de pintura pues una vez puesta no se quita tan fácilmente, pero todo VALE en un cuadro abstracto. Mezcla colores y pinta con trazos más pequeños sobre superficies pintadas ya y secas, a modo de patrón.

Una vez terminado, deja secar, cuelga y DISFRUTA de tu obra de arte.

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