En un mundo egoísta, en el que todo el mundo se pisa para conseguir su propia felicidad, ¿Hay cabida para las buenas intenciones? Es decir, ¿En qué momento podemos pararnos a confiar en que las palabras de una persona son sinceras? ¿Acaso hay una especie de seguro que nos cubra de las mentiras? Siento responder negativamente a esa pregunta. No, no hay nada que nos proteja de esto. Nada excepto nuestra propia experiencia, nuestros miedos y nuestras corazas; y aún así no estamos a salvo de equivocarnos, porque no somos máquinas programadas para ejecutar acciones perfectamente. Somos humanos, erramos, pero ¿No podemos permitirnos el lujo de equivocarnos? Yo creo que deberíamos permitirnos más el lujo de fallar sin auto-flagelarnos después, de los errores se aprende, no es fácil, pero se consigue. Quizás no podamos confiar al cien por cien en otras personas, pero ¿Qué hay de nosotros mismos? Es en quién más deberíamos confiar y posiblemente en quién menos lo hagamos.

Leí una vez una cita que podría definir el tema del miedo muy claramente "Cuánto más mayor eres no te haces más sabio, si no más cobarde" Y es que nuestras corazas, esas que nos "protegen" de las mentiras, tienen como base nuestros miedos. Miedo a sufrir, miedo a la soledad, al rechazo... ¿Y qué pasa con todo lo bueno que nos podemos perder? Pasa que nos lo perdemos por volvernos estúpidamente cobardes y fríos, por calcular cada paso que damos milimétricamente, en vez de pensar que debemos dejar de regodearnos en nuestras desgracias para reírnos y disfrutar de todo lo positivo que se nos ofrece ante nuestros ojos, y sé que ahora mismo no hay mucho por lo que alegrarse, pero ¡Estamos vivos que no es poco!

No negaré que no debamos mirar dónde pisamos, pero hemos de ser conscientes que, como me dijo una gran amiga, no podemos quedarnos en la cama llorando y pensando en lo desgraciados que somos, cuando fuera están ocurriendo cosas, cosas que no veremos más, que sólo pasan una vez en la vida y que cuando nos las perdemos vuelven las lamentaciones. ¿No te cansa? ¿No sería mejor disfrutar de la vida? Muchas veces lo que necesitamos es que nos de el aire, salir a pasear, aunque sólo sea andar pero ya ves lo que sucede a tu alrededor, te da ese molesto viento fresco que seguramente te despeine, pero que seguramente echarás de menos en un día de mucho calor; pasas por delante de una panadería en la que sacan pan recién hecho; observas cómo unos niños juegan en el parque... Todas esas cosas que suceden en la calle cada día y a las que no le prestamos atención, esas pequeñas cosas son las que deben hacerte sonreír.

Así que ilusiónate, siente, ríe, llora, cae y levántate, deja que una mano amiga te sostenga, disfruta de la vida por que nunca sabrás lo que te depara el destino, pero ¿Algún día será capaz el ser humano de encontrar un termino medio entre el miedo y la ilusión? ¿Seremos algún día capaces de ilusionarnos por un presente sin tener miedo a lo que depara el futuro?

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