jansaudek1

ZONYA SU HISTORIA

Estaba sentada frente a la cómoda, mirándose en el espejo de media luna de la misma, de sus ojos brotaba un río de lagrimas, sollozaba entrecortadamente viendo el estado en que su marido le había dejado la cara la noche anterior, la cara amoratada con círculos casi negros alrededor de los ojos, los pómulos hinchados, el cuerpo lo tenía todo adolorido con tatuajes azulados en las costillas y en las piernas que pronto se pondrían verdes tomando ese tono indeseable que tarda bastante tiempo borrarlos. Afortunadamente se encontraba sola en la casa; por ser fin de semana, sábado para ser más exactos y, por esto la muchacha del servicio estaba de descanso. La casa se encontraba ubicada en las afuera de la ciudad en una zona residencial tranquila; mi familia vivía al otro lado de la ciudad, prácticamente estábamos distanciados de extremo a extremo. Después de haberme casado hacían 4 meses escasos, mi marido había rentado un chalet muy lindo de tres habitaciones y, equipado con todas las comodidades. John mi esposo estaba empleado como ejecutivo de ventas en una empresa de mucho prestigio de la zona.

Mi historia

Les cuento mi historia que comienza dos meses antes de casarnos, nos conocimos en una excursión de playa, desde que nos conocimos nació entre nosotros una gran atracción, que se hizo patente desde ahí hasta aproximadamente cuatro meses de habernos conocido, nuestro noviazgo duró apenas dos meses. John a un mes de conocernos pidió mi mano para comprometernos. A mi familia no le agradó esta prisa, mis padres no pusieron buena cara; sobre todo mi madre porque; a ella John, nunca le agradó – decía – que tenía algo que no le gustaba, no sabía que era pero; no lo pasaba – se preguntaba porque estaba tan apurado, porque la urgencia -, yo; por mi parte estaba encantada, deslumbrada, no pensaba sino en el – como mi madre se ponía intensa mi padre se vio en la obligación de terciar en el asunto – y expresó - ¡mujer¡ si ellos se quieren que se casen – total – ambos al parecer saben lo que quieren – mi mamá luego de darme una repasada con aquello que si tenía escasos veinte y dos años años y, el más de treinta, que no lo conocíamos ni a él ni a su familia – en fin al ver que no hacía mella en mi decisión nos dio su bendición -, un mes después nos casamos, todo fue como un torbellino, casi no tuve tiempo ni de pensar -. Nos casamos contra viento y marea, nuestra luna de miel fue de ensueño. Quince días en un hotel a la orilla de la playa, paseos, cenas glamorosas, en una vorágine de amor intensísimo

Aunque ahora que lo pienso con cabeza fría ya se vislumbraban algunas dificultades en la relación de pareja que no supe apreciar en el momento. Al regreso de la luna de miel, ya; mudados a nuestra casa, todo marchaba bien, sin embargo John al tiempo empezó a llegar tarde a la casa, las más de las veces bebido, cuando estaba en estas condiciones se ponía altanero, agresivo, cortante y decía cosas como estas – cállate, pareces cotorra, la agarraba por criticar la comida y se levantaba violentamente de la mesa, se acostaba vestido, no me tomaba en cuenta. Al día siguiente Se levantaba como si nada, se disculpaba, me besaba, me consentía, me llevaba a mi casa a ver a mis padres, a cenar, así continuaba por varios días – lo peor vendría después – Una noche al salir del cine, Teddy un amigo mío de la infancia al caminar saliendo del cine, nos encontramos de frente; al verme me saludó afectuosamente y me dio un beso en la mejilla, sonriendo – dijo – tendiéndole la mano a John - hola tu eres el esposo de Zonya – el, tomó la mano que le tendían con desgano y dijo escuetamente – hola – Teddy lo miró extrañado y dijo; bueno hasta luego, echando a caminar pasando por un lado y luego de varios pasos volteo mirando hacia atrás – John fue en busca del automóvil y luego no habló en todo el camino – al llegar a casa me increpó – quien es tu amigo – le digo – es un amigo de la infancia – seguro no será un ex novio – Por favor si somos como hermanos – pero no lo son - lo miro fastidiada y le digo; que te pasa – volteó hacia mí con violencia y con la misma me dio una bofetada, exclamando iracundo – a mi no me hables así – prosiguiendo – yo; soy tu marido, me respetas – me quedé lívida, mis ojos se anegaron de lagrimas, salí corriendo y me encerré en mi habitación – el salió dando un portazo – me dormí llorando porque; yo lo amaba y resentía su maltrato – Esta fue la primera de muchas bofetadas por cosas baladís – no me permitía hablar con nadie ni siquiera por teléfono, me amenazó hasta con matarme si se lo decía a mis padres, cuando los visitábamos no se apartaba de mí ni un instante – mi madre me preguntaba – Zonya que te pasa que te veo desmejorada – saltaba John – suegra yo le digo que vaya al médico y ella dice que no es nada – mi madre se quedaba mirándolo especulativamente y guardaba silencio, ya no decía nada –

Mi secuestro

Las visitas a mis padres se fueron espaciando y luego todo se reducía a hablar por teléfono, siempre bajo su supervisión. Estaba aterrada nuestra vida de pareja era casi nula, en el aspecto sexual todo se reducía a cuando él quería tener sexo, sin tomar en cuenta si yo lo deseaba o no; me tomaba de mala manera, me trataba como a una cualquiera y luego del acto se apartaba de mí como de una apestosa. Yo; lloraba amargamente y lamentaba mi cobardía, pero; esta última golpiza rebasó el vaso y me dije basta “que me mate si ese es el caso”, me voy y luego lo denuncio. Esta mañana me levanté dispuesta a todo, ansiosamente esperaba que saliera como todos los días para regresar en la noche en estado de ebriedad. Escuchaba el agua correr en el baño. Teníamos como un mes durmiendo en cuartos separados, lo sentí en el cuarto de al lado y luego cuando salió de él, sentí cuando caminaba hacia el mío – abrió la puerta - y desde la misma me preguntó como si nada – necesitas algo – contesté, no – dudó por un instante y luego salió de la casa – escuché cuando arrancaba el carro – esperé media hora con el corazón en la boca, casi se me salía del pecho con el miedo de que pudiera regresar – pasó la media hora, me levanté de la butaca donde estaba sentada y me dirigí al closet del cual tomé un gran bolso de viaje y lo rellené con lo más necesario y mis ahorros…

La salida al final del túnel

Tomé el teléfono y llame un taxi, diez minutos después estaba en mi puerta, tomé mi bolso y me subí al mismo. Mirando a aquella casa me despedí de esta parte de mi vida sin ningún pesar. Llegué a la casa de mis padres donde al mirarme mi madre; pegó un grito horrorizada al ver las condiciones en que John maltrató mi cara. Le conté todo a mis padres con lujo de detalles – mi padre dijo: voy a denunciar a este maldito - . Días después luego de la captura de John fui citada por las autoridades de la fiscalía para ponerme en cuenta de la diligencia realizada con respecto a John Navarro y de sus antecedentes. Tenía este otras denuncias por maltrato a la mujer, la más grave por casi matar a su esposa de una golpiza que le propinó que casi la manda a la tumba, esta estuvo recluida en un hospital por más de dos meses, sobreviviendo milagrosamente. El fiscal me informó que tenían meses buscándolo y por otro lado me dijo que yo no estaba casada con el legalmente. Su esposa era la mujer que casi mató o, sea la otra víctima. Por tanto John era bígamo, un delito más que cargarle. Decía el fiscal Sra. Usted salió barata, otras no llegan a contar el cuento, con estos enfermos nunca se sabe; golpeadores, maltratadores de mujeres. Este caso terminó de la mejor manera posible, este delincuente, antisocial, pasará muchos años a la sombra.

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: