Desde que hace algunos meses el MINISTERIO DE AGRICULTURA abriera una brecha por el etiquetado de los productos lácteos, los fabricantes aseguran que no se harán responsables de posibles intoxicaciones por la caducidad de estos alimentos. Muchas han sido las estadísticas fruto de la noticia, como la que asegura que uno de cada tres consumidores toma alimentos caducados, o la propia actitud del Ministro al afirmar que él comía alimentos pasados de fecha.

Las técnicas en envasado ya otorgan un límite máximo de 35 días. No obstante, la ley del gobierno que se derogó el año pasado daba un plazo de 28. Se rechazó el argumento del ministro que opinaba del desperdicio que ocasiona dar tan poco margen a un producto con un consumo tan básico. El gobierno baraja una serie de alimentos que más suelen desecharse, entre los que figura el pan, los cereales, las frutas y la leche.

El gobierno no obliga a fabricantes a identificar una FECHA límite de consumo, sólo de consumo preferente. Aseguran que el consumidor puede confundirse y preocuparse por algo que ellos quieren seguir manteniendo como hasta ahora; esto es, los lácteos seguirán caducando igual. Se argumenta que alimentos como éstos, con Ph tan altos, no suelen conllevar riesgos en la salud, puesto que no albergan patógenos. Los microbios también disminuyen al elaborarse con leche pasteurizada. Pero aún así la industria se ve en la obligación de procurar un mínimo de garantía a consumidores y usuarios.

Los PRODUCTORES han puesto el grito en el cielo al no poder poner un límite al consumo de YOGURES; piensan que en último término, la responsabilidad será exclusiva del consumidor. Los países más cálidos del sur de Europa, entre los que se encuentra España, mantienen esa fecha y, los del norte, han elegido etiquetar un consumo preferente. Todo lo producido en este país tendrá fecha de CADUCIDAD.

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