A duras penas logro concentrarme en mi labor; pienso, analizo lo que tengo que resolver…

De pronto… sí, vibra el teléfono, como lo hace mi alma al ver que eres tú. Pienso que es natural que no resistieras, la prolongada incomunicación, tal cual como dos veces ha sucedido ya; pero tu mensaje, bella, me estremece y me llena de dolor al leer que me dices: “DIOS! SÉ QUE ME PEDISTE QUE NO TE ESCRIBIERA, PERO SÓLO QUERÍA QUE SUPIERAS QUE ME DEJASTE CUANDO MÁS TE NECESITABA”. Me siento desgraciado, me siento de lo peor, siento que no te merezco. ¡Dios!, tengo que llorar y recurrir a las letras… y me ahogan a caudales las preguntas en mi mente… si me preguntaras qué preguntas, no te respondería: estoy ahogado. Salgo a la calle, no sé por qué, si la angustia viene conmigo; no sé por qué, si estoy tan lejos de ti; no sé por qué, quizás por que necesito respirar. Está más cerca de mí la sensación de estarte causando un inmenso daño; lucho por hacer las cosas correctamente y ahora, aunque no lo es, todo parece incorrecto. Quiero saber qué necesitas, pero sé que no me lo dirás, sólo me has dicho que te abandoné. Mirando al cielo se inserta en mi ser el sentimiento de que debo dejarte libre; si sientes que te he abandonado no valgo la pena. Si tu felicidad puede estar lejos de mí, por amor lo aceptaré y seré feliz si tú lo eres.

…y pienso:

Tal vez no haya alguien que entienda que el amar, lejos de ser primero locura, debe ser cordura, para que ese amar pueda vivirse toda la vida con amor al lado del ser amado.

Tal vez no haya alguien que entienda que son nuestros irracionales impulsos las causas de nuestras equivocaciones, y que con ellos también fácilmente se mata al amor.

Tal vez no haya alguien que entienda que el amor verdadero está por encima del deseo.

Tal vez no haya alguien que entienda que, si el deseo está por encima del amor, el amor está esfumado ya desde el principio.

Tal vez no haya alguien que entienda que, para poder amar con pureza, la mentira no puede estar.

Tal vez no haya alguien que entienda que, si las circunstancias forzan a mentir, por amor la independencia definitiva es lo mejor o, si no, muy pronto las heridas sí serán profundas de verdad.

Tal vez no haya alguien que entienda que, aunque no los implanta, el pensamiento es el canalizador de los sentimientos; para bien o para mal.

Y todo esto, aunque todo el mundo lo sabe, tal vez  no haya alguien que lo entienda.

No quiero seguir pensando.

Ya no quiero pensar; ya no quiero llorar; sólo quiero sentirte arrullada en la quietud de mi pensamiento; quiero saberte libre de dolor, libre de mí si ese dolor soy yo.

No esperes, bella, no esperes, quien te ha dejado cuando más lo necesitas no puede merecer que tú lo esperes; no esperes, bella, no esperes, no importa que la intención jamás haya sido abandonarte, lo que importa es lo que tú sientes; no importa que el propósito haya sido construirle bases sólidas a nuestro amor, nada importa, lo que importa es que tú sientes que TE DEJÉ CUANDO MÁS ME NECESITABAS y eso me hace sentirme indigno de tu amor. Tú definirás, si sientes lo que dices o si sólo fueron palabras por impulsos; tú definirás qué es lo que sientes: mi amor por ti o que te abandoné.

 

Puedo cambiar el rumbo de mi vida por amarte,

mas no es posible saltar peldaños de mi escala de valores;

porque yo siempre he querido mi amor expresarte,

respetándome, a ti respetándote, con todos los honores.

 

pareja

 

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