A mediados del mes de mayo del presente, el Papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger), en un comunicado oficial de la Santa Sede, indico que “considera que el abuso sexual de niños y jóvenes no es sólo un crimen atroz, sino también un grave pecado que ofende a Dios y hiere la dignidad del ser humano", lastimosamente estas declaraciones llegan varias décadas después de que el mismo Cardenal Ratzinger, en su calidad de prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) conociese sobre un sin fin de abusos por parte de clérigos y relirios@s hacia niñas y niños en varias partes del mundo, esta declaración llega luego de que varios miles de estos fueran violados y/o maltratados física y emocionalmente, por ende, las declaraciones del Papa llegan a destiempo, ya no basta con pedir perdón, ya no basta con sentir “rabia, dolor y vergüenza” como lo señalaron los obispos de Irlanda, cuando fueron estos mismos lo que encubrieron por décadas los atroces abusos a los que eran sometidos los menores, simplemente ya no basta. Definitivamente ya no basta, que se haga un simple MEA CULPA, mientras que las victimas sigan estando indefensas, y encima sean ignoradas, por parte de las autoridades civiles y eclesiales, es imperioso que se deje de jugar a una doble moral, condenando todo lo malo que se realice fuera de la Iglesia, pero protegiendo y callando los graves delitos que se comenten en el seno de esta, mientras el Pueblo de Dios anda sediento de la palabra de Cristo, los jerarcas eclesiales andan sedientos de poder y dinero. La jerarquía eclesial debe entender, y los mas rápido posible, que es mucho, pero mucho mas importante, la vida de fe de varios millones de fieles, la dignidad de los menores que fueron y están siendo violados por clérigos en este mismo momento, que la imagen decorosa y confiable de la Iglesia como institución, es mas, deben empezar a pensar seriamente en un cambio radical en lo que se refiere a la organización misma de esta, si es que no quiere seguir perdiendo fieles y seguir encubriendo delitos como sucede actualmente. Una jerarquía que antepone su imagen como institución, al Evangelio, es sin duda la principal causa de todos los males de esta, es hora de que la jerarquía eclesial deje de escudarse en dogmas inútiles como el de la infalibilidad papal, entre otros, para justificar sus errores, es hora de que se entienda, de que tal como can las cosas hasta el momento, no todos somos Iglesia, pero que si todos formamos parte del Pueblo de Dios, de un Dios, que camina con su pueblo. Un ejemplo del trastorno mental que sufren muchos jerarcas eclesiales, la dio el Obispo de Tenerife Bernardo Álvarez, que señalo textualmente, que los niños (muchos de ellos menores de 13 años) abusados sexualmente, muchas veces daban su consentimiento para que se produzca el hecho sexual, y que en varias ocasiones estos actos eran provocados por los mismos menores; definitivamente algo huele a podrido en el seno mismo de la Curia Romana

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