Se encuentran Don Camilo y Don José, en la carretera que lleva al pueblo, aquel rústico pueblo en el cual Don Camilo se pasea a sus anchas, fanfarroneando con los lujos que el dinero puede dar...

-Bonito auto conduce, Don Camilo.

-Pues si Don José, para mí siempre lo mejor.

-Y ud, con su vieja carreta y su caballo.

-Pues si Don Camilo, para mí siempre lo mismo.

-Mas no tiene que ser siempre lo mismo, le ofresco un buen trabajo, uno de verdad que le deje buen dinero. Más del que gana en su terrenito, con su vaquita y sus cuatro siembros. Mucho más del que ha tenido, para que mejore su vida y sus pertenencias. O me dice que no le gustaría tener un vehículo como este, en lugar de esa destartalada carreta y ese caballo viejo como aquel roble. O una casa grande como la mía, en lugar de su...casita. Un armario lleno de ropa y zapatos. Más tierra para que otros siembren por usted, en lugar del terrenillo que no le da cosecha ni para llenar la carreta. He notado que le sobra mucho tiempo y lo anda perdiendo con la vieja y los hijos. En fin, para que tenga una gran vida y los lujos que el dinero puede dar.

-Entonces Don José, se va conmigo.

-Gracias por su generosa oferta, Don Camilo, pero así soy feliz.

-Y si puede tener tanto, ¿ Por qué es feliz así ?

-Mire Don Camilo, usted tiene su lujoso vehículo, yo mi viejo caballo y carreta. Pero...¿ No es cierto que los dos llegamos al mismo sitio?

-Usted tiene una casa grande para una familia pequeña, yo una pequeña para una familia grande. Pero...¿No es cierto que las dos nos dan abrigo, que ambas nos protejen del sol y la lluvia?

-Usted Don Camilo, tiene un armario lleno de ropa y zapatos. Pero...¿Para qué quiero tanta ropa si solo tengo un cuerpo que vestir y tantos pares de zapatos, si solo tengo un par de pies?

-O más tierra para que otros la siembren, si mis hijos y yo labramos alegremente el terrenillo que nos dará de comer. O es que...¿ Usted no conoce la dicha de cosechar las legumbres que sembró abonadas de alegría y esperanza?

-Porque Don Camilo, al igual que usted, yo no pierdo mi tiempo en esta vida. Mientras se la pasa de negocio en negocio, buscando aumentar riquezas y el poquito que le sobra, lo deja para su familia, yo paso mi tiempo con los míos y en mi hogar, buscando mantener mi fortuna.

-¿ Su fortuna Don José?

-Si, la fortuna de la felicidad.

-Tengo el terrenito, la carreta, la vaquita y el caballo. La humilde casita llena de recuerdos, mis hijos y mi amada mujer. Porque tengo todo lo que necesito... y no todo lo que deseo.

-Don Camilo, y usted me pregunta, ¿ Por qué soy feliz ?

 

 

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