Rusia, un destino tan cercano a nosotros, puede no serlo tanto si no conocemos bien su cultura. Los rusos son de naturaleza seria, quizás influenciados por el tiempo. De comportamiento algo frío y distante, todo cambia una vez conocen a la otra persona. Al ruso le encanta hacer pequeños regalos en cuanto hay un evento que lo justifica. Por lo tanto, no debemos ofenderlos si nos los dan ni defraudarlos si los esperan. Flores, bombones o un pequeño obsequio bien envuelto será suficiente.

 

Moscú es la capital de este vasto país y en ella podremos encontrar satisfacción para nuestros objetivos como turistas. Entre los lugares que no debemos perdernos se encuentran El Kremlin, centro histórico arquitectónico de primer nivel y lugar en el que se han vivido los más importantes sucesos del país. A su lado se encuentra el edificios de La Armería, museo más antiguo de Rusia fundado por el zar Pedro I. El Metro de Moscú, un paseo por la ribera del río Moscova o el Museo de la Cosmonaútica serían otras propuestas que cerrarían nuestra visita.

 

Air Baltic es una de las aerolíenas que ofrece vuelos desde nuestro país a la capital moscovita. Los precios parten de unos razonables 190 euros, para vuelos de ida y vuelta, y serán las fechas elegidas las que determinarán el precio final.

 

Como siempre la recomendación es que visitemos un buscador de vuelos baratos en el que, mediante una pequeña búsqueda, nos ofrezca todas las posibilidades a nuestra elección. Un ejemplo son los vuelos a Moscú desde Barcelona por 120 euros ida y vuelta, con salida el 2 de febrero y vuelta el 16 del mismo mes.

 

Si elegimos febrero como nuestro mes de visita, además de admirar la arquitectura y cultura rusa, podemos disfrutar de un evento deportivo de primera magnitud: el Spartak de Moscú se juega su pase a octavos de final de la Europa League de fútbol. Disfrutemos de un entorno único con una temperatura que rozará posiblemente … ¡los 0º!

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