Para vivir en pareja es necesario negociar situaciones

Para algunos esto que les voy a decir puede parecerles un exabrupto. Sin embargo no es así, para vivir en pareja muchas veces es necesario negociar situaciones y si no sabemos tenemos que aprender. Es posible que sepamos cuando estamos dando demás y en función de eso nos ponemos exigentes y, cuando no hay reciprocidad de la otra parte lo resentimos, a veces con dolor porque, lo percibimos como ingratitud. El equilibrio en la relación consiste en dar y recibir de manera compartida. El dar y recibir demasiado nos coloca en deuda, hasta con nosotros mismos.

Luego, tenemos que aprender a aplicar la fórmula de mitad y mitad o sea al 50% para dar y recibir. Debemos tener el criterio suficiente para detenernos cuando tengamos la percepción de que estamos dando demasiado. Porque esto solo nos traerá resentimiento, un sentimiento de rabia que envenenará nuestra relación. Es conocida la tara de aquellos que reciben demasiado son, incapaces de entregarse por enteros con su pareja.

Tal vez, el trabajo comienza; al darnos cuenta de la profundidad de nuestros vacios, al no entender verdaderamente aquello que nos hace sufrir, esa heridas; que buscan salir para ser asidas por la luz de la conciencia. Esto indica que tenemos que recomenzar, ir en la búsqueda del pasado, con el deseo de abrazar los cambios del presente. Las adicciones comienzan en las carencias de los fundamentos que nos faltaron para sostenernos en el pasado. Pero; es axiomático que no podemos volver al pasado con una carga de culpas que nos hará desviar del amor que hoy tenemos al alcance, ahí mismo, para decirlo de alguna forma.

negociando

Algo más que decir

Todavía nos queda algo que decir. Existe tambien una relación filiar con nuestros hermanos. Que en conciencia debemos apoyar, más; nunca pretender mantenerlos. Los estaríamos irrespetando al pensan que nosotros somos superiores. Pasando el tiempo, ellos; terminarían despreciando nuestra ayuda, sin duda alguna. La rabia fomentada en ellos en contra nuestra, quizas venga por sentirse ninguneados por nosotros, al no saber justipreciar que son tan capaces como el que más. Además, no somos sus padres, ni aún sus mentores. El apoyo a nuestros padres tiene que ser irrestricto, dándoles lo que se merecen. Ellos; nos dieron la vida.

Al final, es bueno que se diga que no es entregarles la vida, Más bien apreciar la vida como un regalo divino y obsequiar de lo que ella nos da. Es necesario que entendamos que eso de dar sin esperar recibir nada a cambio, termina de darle forma a la trampa que tendremos a la mano para luego reclamar el amor que tiene su odioso vacio del pasado.

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