Las viviendas colaborativas para jubilados son una alternativa a las residencias de ancianos en las que acaban sus días muchos de nuestros mayores. Son viviendas con una parte comunitaria y con una parte de apartamentos que los residentes pueden amueblar a su gusto. Estas viviendas comunitarias para mayores están muy de moda en países como Canadá. En España todavía son una experiencia incipiente.

Una tía mía vive en una vivienda comunitaria de Madrid. Vive muy a su aire, pese a estar en un tipo de alojamiento que tiene estancias comunes. Por ejemplo, mi tía no participa en actividades de gimnasia. Dice que le parecen ridículas. Ella va por libre y le respetan sus gustos individualistas. Otras residentes, en cambio, se dedican a hacer amistades y no se pierden una actividad de animación organizada por los propios residentes, todos ellos propietarios de sus apartamentos. Los apartamentos se pueden vender. También se pueden heredar.

Lo que llama la atención es que en estas viviendas colaborativas para jubilados suele haber más visitas que en las residencias de la tercera edad. Muchas veces se llenan de niños, nietos de los residentes. Los pueden cuidar en sus apartamentos como si estuvieran viviendo en sus antiguas casas.

No os recomiendo ni os dejo de recomendar las viviendas colaborativas. Yo no podría vivir en una de estas viviendas colaborativas para jubilados. No valgo para vivir en comunidad. Me ponen de los nervios las reuniones para tomar decisiones. Mi tía, tampoco vale para vivir en comunidad, pero lo consigue porque la dejan vivir al margen. Ella nunca va a comer al comedor ni se apunta a cuidar el huerto. Hace la compra en un supermercado de las proximidades y cocina en su apartamento para ella.

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