Visita en familia a la exposición de Cleopatra y la fascinación de Egipto en Madrid

Ayer visitamos la exposición CLEOPATRA Y LA FASCINACIÓN DE EGIPTO que se encuentra en el Centro de exposiciones Arte Canal de Madrid. Acudimos en familia ya que existen muchos talleres para los niños con edades comprendidas entre los 3-12 años:

Talleres Arqueología

Los Pequeños Ushebti (3-5 años)

Las esfinges de Alejandría (6-8 años)

El libro de los muertos (9-12 años)

Talleres Arte

Hathor, la diosa de la música (3-5 años)

El nemes de Cleopatra (6-8 años)

Los extraños jeroglíficos (9-12 años)

Taller Nilo

Experimentando

Los talleres son cada media hora y tienen una duración de 20 minutos. Mis dos hijos salieron encantados, el pequeño de tres años no sé si aprendió mucho sobre los egipcios, ya que cuando volviamos a casa me dijo que no me contaba nada porque tenía la lengua cansada y eso hay que respetarlo. En cambio, la mayor de siete años si que aprendió muchas cosas nuevas que yo incluso desconocía.

El aforo para dichos talleres es de 20 niños por aula, y si no hay demasiada afluencia pueden enlazar uno con otro, los míos hicieron tres.

Mientras ellos estaban en los talleres, mi marido y yo aprovechamos a visitar la exposición que está organizada por salas siguiendo criterios cronológicos:

- Egipto, tierra del Nilo,

- Los Ptolomeos, Reyes de Egipto.

- La última reina de Egipto.

- Egipto en Roma.

- Cleopatra, inspiración de artistas.

- Cleopatra y las artes escénicas.

- La fascinación de Egipto en España.

Mis conocimientos sobre el tema son limitados, así que fue una visita culturalmente muy enriquecedora.

Me sorprendió descubrir que mi creencia sobre la belleza arrebatadora de Cleopatra, posiblemente cimentada en el cine con una impresionante Elizabeth Taylor, no era tal, Plutarco en el libro Vidas Paralelas Marco Antonio. XXVII. escribió:

“Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje".

Otra cosa que me impresionó fue ver cómo los artistas a lo largo del tiempo han ido retratando a este impresionante personaje. Como el cuadro de Cleopatra de Carlo Maratta 1625-1713 en el que la mujer que representa a Cleopatra dista kilómetros de nuestra concepción de la Reina Egipcia:

Cleopatra por Carlo Maratta

También es curiosa la parte de “Egiptomania”, la exótica cultura egipcia cautivo al Imperio Romano, que vendría a ser algo así como nuestro gusto actual por lo “Vintage”.

Al acabar los talleres recorrimos la exposición con los pequeños y mi hija se quedó fascinada con la historia de Marco Antonio y Cleopatra, según su reduccionismo infantil “Vaya manera más tonta de morir”.

Marco Antonio creyendo que Cleopatra había muerto se atraviesa con su propia espada y llegó a morir en los brazos de esta. Cleopatra cautiva en su palacio de Alejandría prefirió renunciar a la vida antes que aceptar el ocaso de la civilización faraónica y jurar obediencia a Octavio, convertido en el 27 a.C. en el primer emperador romano bajo el nombre de César Augusto.

“Eran muchos los reyes y generales que pedían el dar sepultura a Antonio; pero César no quiso privar a Cleopatra de su cadáver; así es que ella le sepultó regia y magníficamente por sus propias manos, habiéndosele permitido tomar al efecto cuanto quiso.[…]

De los amigos de César, era uno el joven Cornelio Dolabela, el cual se había agradado de Cleopatra, y entonces, por hacerle este obsequio, condescendiendo con sus ruegos, le participó reservadamente que César se disponía a marchar por tierra por la Siria, y a ella y sus hijos tenía determinado enviarlos a Roma de allí a tres días. Recibido este aviso, lo primero que hizo fue pedir a César que le permitiera celebrar las exequias de Antonio, y habiéndoselo otorgado, marchó al sepulcro…

Después del banquete, teniendo Cleopatra escrita y sellada una esquela, la mandó a César, y dando orden de que todos se retiraran, a excepción de las dos mujeres, cerró las puertas. Abrió César el billete, y viendo que lo que contenía eran quejas y ruegos para que se le diese sepultura con Antonio, al punto comprendió lo que estaba sucediendo; y aunque desde luego quiso marchar él mismo a darle socorro, se contentó por entonces con enviar a toda prisa quien se informara; pero el daño había sido muy pronto, pues por más que corrieron, se hallaron con que los de la guardia nada habían sentido, y abriendo las puertas, vieron ya a Cleopatra muerta en un lecho de oro, regiamente adornada. […]

César, aunque muy disgustado con la muerte de Cleopatra, no pudo menos de admirar su grandeza de alma, y mandó que su cuerpo fuera enterrado magnífica y ostentosamente con el del Antonio. Hízose también, un honroso entierro a las esclavas por disposición del mismo César. Murió Cleopatra a los treinta y nueve años de edad, de los cuales había reinado veintidós, y había imperado al lado de Antonio mas de catorce. De Antonio dicen unos que vivió cincuenta y seis años, y otros que cincuenta y tres. Sus estatuas fueron derribadas: pero las de Cleopatra se conservaron en su lugar, por haber dado Arquibio, su amigo, mil talentos a César, a fin de que no tuvieran igual suerte que las de Antonio.”

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