UNA VISITA AL CIRCO

El viernes pasado fuímos al circo. Desde el año pasado tenía pendiente hacer esta visita con mi pequeña así que ahora la economía estaba un poco mejor cumplí mi promesa, así que allá que nos fuímos.
Mi pequeña iba bastante ilusionada auqnue con algún temor que otro pues los payasos no son muy de su gusto (esto es debido a que ve videos en internet en que los payasos son bastante traviesos y hacen maldades), mi marido iba curioso y yo más ilusionada que ellos dos juntos por que tenía recuerdos muy buenos de mi niñez y ciertas visitas a diversos circos.
Pronto llegó mi decepción. Cuando pasamos a la carpa, el interior era muy pequeño, las diferentes gradas que supuestamente variaban de precio eran todas iguales y sólo cambiaban su posición. La pista, por que sólo era una, era, para mi gusto, extramadamente pequeña teniendo a las personas con asiento preferente a pie de pista teniendo gran peligro por que prácticamente, y sin prácticamente, alargando elbrazo podían tocar a los animales, loscuales se subían al murito separador a saludar a los espectadores.
El interior además de pequeño lo ví sucio y destartalado con bastante desconchones en los asientos.
Bueno ya por fín empieza el espectáculo. El grupo de artistas era bastante reducido, cosa no importante ya que con pocas personas se puede hacer números espectaculares. Pero mi próxima decepción no tarda en llegar. La primera parte del espectáculo constaba de un número de payasos equilibristas, un domador de caballos, camello y llamas, un domador de elefantes (sólo uno) y un número de magia realizado por cinco chicas. Los animales no eran espectáculares ya que se les notaba flacos, viejos, con poco ensayo en los números y los domadores sin ganas de hacer grandes cosas. El número de magia de las chicas con menos gracia imposible. A mi gusto lo mejor los payasos tanto el número de equilibrios como el dela obrilla de teatro que han hecho con espectadores. Se me olvidaba mencionar que uno de los payasos era el hombre bala.
Tal era la decpción de mi familia que tras el intermedio en el quese ofrecía foto a 10 euros con la Patrulla Canina como 10 euros con el pobre elefante, mi hija me pidió que nos marcharamos a comer a casa cosa que satisfacimos hartos de tanta miseria.
Ya cuando saliamos dirección del coche íbamos comentando yen lo que pasabamos cerca de las caravanas de los cirquenses, mamá, es decir una servidora, se pegó tal guarrazo que se le rompió hasta el pantalón. Tal el fue el susto de mi pequeña que íba en hombros de su padre que me dijo llorando:
- ¡Ay mamita! Te has caído. Por favor deja de caerte que te caes mucho!!!
Yo que no me podíalevantar me dió un ataque de risa lo que provocó más llanto de Gabriela.
- ¡Pobrecita mi mamá! Claro es que no ves por que no llevas las gafas (llevaba las lentillas) y además es de noche.
Carcajada de su padre y mía.
Y es que aún en los peores momentos mi Princesa me saca una risa.

Una visita la circo

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