Esta es la historia, una de tantas historias, de un virus ,sus efectos en los enfermos, en uno en especial, y el tratamiento prescrito por varios doctores, médicos, según el avance de los síntomas, dolores y molestias.

Es la Señora Ñatenor a quien le ataca un virus 1-2011 en pleno invierno limeño.

Con los antecedentes de varias bronquitis y neumonías sufridas en años recientes, sus familiares ante los primeros síntomas y en vista de la cantidad de enfermos que visitó  y visitaron a la Señora Ñatenor,deciden a una consulta a su médico de cabecera.

El famoso 1-2011 no identificado, causa sus primeros estragos sobre las amígdalas de la paciente, por lo que el siempre visitado médico receta a ojos cerrados los medicamentos para combatir la amigdalitis vista y sufrida.

No pasa una semana y en vista de la tos persistente, flema en crecida y demás estragos del mentado virus 1-2011, la paciente tiene que recibir la visita de un Médico nuevo, en vista de fiestas  prolongadas,

La nueva consulta determina una bronquitis en alza sobre le cuerpo y alma de la Señora Ñatenor.

El cof,cof,cof frecuente, la flema cada vez más abundante, el insomnio de varios días juega su papel sobre la Señora Ñatenor, quien en menos de lo que canta el gallo, y ante el afán de sus familiares es llevada a una tercera consulta, esta vez un especialista en enfermedades respiratorias, quien por estos lares peruanos capitalinos limeños se le llama neumólogo.

Felizmente el invierno limeño de nublados permanentes, frío de Agosto de unos dieciséis garados para abajo, garúas que mojan y remojan, no es obstáculo para esa tercera visita a un Centro especializado cercano.

El especialista confirma el diagnóstico de la segunda consulta y determina una bronquitis, con la receta que agrega a la segunda recibida.

Es el bendito virus 1-2011 que como todos los virus causa mlestias más o menos duraderas según el paciente.

Niños, jóvenes en plena subida, maduros  y veteranos no son tratados de  la misma manera por los virus que son parte de nuestra existencia terrena.

Una primera conseja, de repente consejo o de repente moraleja, que se nos ocurre es la siguiente:

No se confíen doctores / en no conocer los benditos virus/ porque lo es que es resfrío para unos/ para otros puede ser bronquitis / o de repente algo peor.

 

 

 

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