Viriato

Los historiadores sitúan su nacimiento entre el 190 y el 170 a.C, en algún lugar entre los ríos Duero y Tajo. Su padre era Cominio, jefe del pueblo de los lusitanos, quienes habitaban la Península Ibérica. Aunque Viriato perdió a su padre en la guerra cuando tenía 5 años, aprendió a sobrevivir en las montañas gracias a su oficio de pastor, lo que le valió poseer una enorme fuerza y resistencia física gracias a soportar los largos días de viento y frío. Su agilidad y rapidez le permitían además cazar animales salvajes, y apenas necesitaba dormir.

Fue tras los sucesos del año 150 a.C, cuando su nombre empezó a hacerse conocido. Por aquel entonces, las tropas del pretor de la Hispania Ulterior, Servio Sulpicio Galba, se imponían sobre un pueblo lusitano que optó por rendirse. Ante esta ventaja, Galba les propuso la concesión de algunas tierras, promesa que logró atraer a 30.000 hombres, pero esto no era más que una artimaña para encerrarles en campamentos diferentes y ordenar su ejecución.

Servio Sulpicio Galba

En la imagen, busto de Servio Sulpicio Galba    

Hasta 20.000 hombres fueron capturados para ser vendidos como esclavos, 9.000 murieron, y un millar consiguió escapar. En este último grupo, se encontraba Viriato. Gracias a su excelente conocimiento del territorio y a su rapidez, logró escapar y refugiarse en las montañas junto a otros lusitanos, quienes le nombraron caudillo por su capacidad estratega y su fuerte personalidad. Además, su tribu estaba formada no solo por lusitanos, sino por guerreros de otras etnias y tribus que también habían sufrido la crueldad de Galba.

Fue en el año 147 a.C donde Viriato puso a prueba su capacidad como líder. Tanto él como 10.000 lusitanos participaron en una incursión para recuperar parte de la Turdetania, que estaba en el valle del río Guadalquivir, pero en esa ocasión fueron derrotados por las fuerzas del pretor Cayo Vetilio, el cual también prometió tierras a cambio de su sumisión a Roma. Sin embargo, Viriato les prometió que todos saldrían adelante si obedecían sus indicaciones, de modo que una de sus primeras órdenes fue dispersar a sus hombres por distintos lugares y grupos para entorpecer la persecución del pretor. Gracias a esta estrategia, tuvieron tiempo suficiente como para tender una emboscada a Vetilio y a más de 4.000 romanos en un desfiladero de la serranía de Ronda, dando muerte a todos ellos.

La victoria moralizó a los lusitanos, que empezaron a protagonizar otras incursiones que serían el origen de la 'guerra de guerrillas'. Pero estos ataques dirigidos por Viriato no tenían como fin conquistar territorios, sino saquear de manera sistemática las poblaciones. Además, el líder despertaba admiración entre sus guerreros porque, del botín, él tomaba una parte que fuera igual a la de todos los demás. Viriato sabía encontrar el equilibrio entre la jefatura y la igualdad con sus compatriotas.

Viriato pastor

Nunca hizo ostentación de poder, pues siguió llevando su indumentaria de pastor

Tras la victoria sobre Vetilio, Viriato y los suyos se convirtieron en el terror de Roma mientras sus victorias se extendían por la Hispania Ulterior, y su fama por la Península. También venció al nuevo pretor tras Vetilio, Cayo Plaucio, lo que le permitió hacer incursiones en el valle del Ebro y conquistar la ciudad de Sesógriba, muy cerca de Cuenca. Finalmente, a partir del año 145 a.C, Roma decidió enviar al cónsul Fabio Máximo Emiliano y a sus soldados para eliminar a los lusitanos, pero se vieron obligados a recluirse en la plaza fortificada de Urso (Osuna) mientras Viriato y sus hombres atacaban las caravanas que les aprovisionaban.

Aunque Emiliano venció algunas batallas, los lusitanos también contaban con el apoyo de tropas celtíberas, así que Roma tomó la decisión de reemplazarle por su propio hermano, Quinto Fabio Máximo Emiliano, el cual logró arrebatar algunas tierras al caudillo lusitano en el 141 a.C. Ese mismo año, Viriato contrajo matrimonio con Tongina, hija de un rico propietario llamado Astolpas, el cual trató de aplazar el enlace todo lo que pudo porque no aceptaba al futuro marido de su hija. Las relaciones entre ambos hombres eran muy tensas, así que el día del enlace huyó con su novia a las montañas tras despreciar el lujo con el que Astolpas había preparado la boda.

Lusitanos y romanos

En el 140 a.C, los lusitanos recuperaron territorios perdidos gracias a una ofensiva contra los romanos

El cónsul ofreció a Viriato firmar un tratado de paz que, para sorpresa de muchos, aceptó firmar con algunas condiciones. Algunos historiadores opinan que preferió llegar a un acuerdo para librar a su pueblo de pagar tributos a Roma antes que embarcarse en más guerras. Otros opinan que lo hizo porque quería ser el rey de una Lusitania independiente, y otros lo justifican en base a los problemas familiares, pues su suegro y los amigos de este tenían buenas relaciones con los romanos. A pesar de todo, la paz no duró mucho.

En el 139 a.C, Quinto Servilio Cepión se convirtió en precónsul de la Hispania Ulterior, y lo primero que hizo fue pedir permiso al Senado para atacar a los lusitanos, ya que consideraba vergonzoso el tratado de paz. Tras haber sufrido algunas derrotas, Viriato accedió a las peticiones de sus hombres y negoció un nuevo acuerdo de paz. Las condiciones impuestas por Roma consistían en la entrega de los rebeldes más distinguidos, pero Viriato temía que estos fuesen cruelmente torturados por los romanos, así que tomó la decisión de matar a parte de sus hombres, entre los que también estaba su suegro. Luego, huyó a las montañas, pero de nuevo fue presionado para que negociara con Cepión. Y cada vez que él no podía acudir a los encuentros, lo hacían Ditalco, Audax, y Minuro, tres de sus hombres de confianza. Lo que Viriato nunca pudo llegar a imaginar, fue que el procónsul terminó por sobornarles con dinero para que traicionaran a su  líder y le mataran mientras dormía plácidamente.

Muerte de Viriato

La muerte de Viriato fue muy lamentada por los lusitanos, quienes le prepararon exequias como nunca se habían visto

Su cuerpo fue colocado en una enorme pira, y todo su ejército estuvo presente, entonando cánticos de alabanza. Una vez el fuego se hubo extinguido, 200 guerreros simularon combates en su honor.

La figura de Viriato ha sido fuente de inspiración para escultores, novelistas, y pintores, además de ser considerado un héroe tanto para portugueses como para españoles.

Viriato cuadro

Documental "Hispania"          

Programa de radio "La rosa de los vientos" sobre Viriato

Tráiler de la serie "Hispania: la leyenda"     

Canción "Viriato", del grupo Guarda de Ferro   

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