La violencia psicológica y física que se ajerce a las mujeres

En la VIOLENCIA PSÍCOLÓGICA el hombre trata de prevalecer sobre la voluntad de la propia mujer. Mediante el control de sus ídeas podrá hacer de ella lo que quiera, anular su voluntad y capacidad de decisión para poder tenerla controlada.

El manejo del control psicológico consigue descalificar a la mujer por su aspecto físico o por su manera de vestir, en casa o delante de los amigos, ridiculizándola y haciéndola dudar de su criterio.

Otra manera es alejarla de su familia o de sus amigas para que no reciba ninguna otra influencia, despreciar sus capacidades intelectuales o de ser capaz del cuidado de sus hijos. Ignorar sus necesidades y demandas, tanto materiales como de afecto. Manifestar celos y sospechas constantes y amenazarla con el motivo más insignificante. Con eso el hombre consigue el control absoluto sobre la mujer.

El inicio es suave de manera que no se percibe. Empieza con pequeñas cosas a las que no se les da importancia. Se producen las microviolencias a base de palabras de descalificación, pequeños ataques verbales o no verbales que se transforman en un acoso moral, disminuyendo la resistencia que impide que la mujer reaccione.

La VIOLENCIA FÍSICA no hace otra cosa que reforzar aquello que se quiere decir con palabras. Hay momentos concretos en la vida de una mujer en la que la violencia física es especialmente manifiesta, durante el embarazo y la vejez. Durante la gestación la expectativa de una criatura entorpece el control del maltratador y en ocasiones no la quiere. Algunos hombres son capaces de inducir a la mujer al aborto.

Durante la vejez la MUJER se ve como un estorbo y es a la vez más debil. Hay hombres que han manifestado haber matado a su mujer “para no verla sufrir”.

Las agresiones físicas son producidas con las manos o con cualquier objeto al alcance. En un principio en lugares fáciles de esconder bajo la ropa. El maltratador no quiere dejar inicialmente su huella, pero si algún día se descubre la lesión el maltratador puede incluso acompañar a la mujer al médico para que ésta no reconozca la agresión y poder seguir manteniendo el control.

Son más frecuentes las agresiones en periodos de vacaciones o en fines de semana.

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