Estamos tan atados y condicionados por la expectativa del mundo sobre nosotros, nos sumergimos en una carrera por ser exitosos y reconocidos, le damos más valor a un trabajo, 100 likes, millones en la cuenta o el aplauso de muchos, estamos empecinados en querer ser originales y nos sumergimos en un océano de moda, colores, frases y dibujos en la piel, trabajos, peinados, números, palabras que no entendemos pero que suenan muy cool al decirlas; creemos que no sentir nada es ser fuerte y corremos una carrera de egoísmo disfrazado de quotes como "vive al máximo" "nadie es más importante que tu", que lejos de ser mentira se ve transformada en nuestro interior a esa forma altruista y narcisista única en nuestra humanidad, tratamos de ser tan nosotros y al final solo somos una vaga e irrespetuosa realidad adaptada de la opinión de nuestros amigos, de la presión de los cerebros huecos que el mundo considera plays y de los gritos agonizantes de nuestros miedos e incapacidades internas.

Soportamos el juicio innegable de las miradas propias, sin ser conscientes que ser fuertes es ser capaces de reconocer nuestra debilidad, de llorar cuando sentimos hacerlo, que ser originales es ser constantes y no cambiantes según con quien y en donde estemos, que ser maduros no es una condición económica ni una apática seriedad, en cambio es ser siempre el mismo niño en todas las circunstancias con la condición de que siempre asumimos las consecuencias de lo que hacemos. Que la originalidad no es una condición de exterioridad sino de mentalidad. Que lo importante es lo que pienso no lo que el mundo juzga y aunque muchos niegan la influencia externa en su vida, somos un reflejo y transformación barata de la impureza de los pensamientos y juicios de quienes nos rodean, donde solo unos pocos valientes son lo bastante estúpidos como para ir en contra del racionamiento de las masas. Todos pensamos que somos diferentes y al final somos una producción en masa, que pretende ser tan único que termina siendo igual a todos.

No pretendo ser un hippie socialista, en cambio soy más orgulloso, egoísta y narcisista que la mayoría, gasto mi dinero en ropa de marca y de temporada para verme medianamente cool, suelo comer en grandes restaurantes para sentirme más que los del común, en un mes normal de trabajo viajo más de lo que muchos en toda su vida y me hace sentir orgullosamente genial, soy prepotente con mi IQ, desprecio a la gente física y mentalmente sucia, me burlo de los huecos que responden a todo "no se" o que no son capaces de tener una conversación inteligente y al mismo tiempo puedo ser un payaso ridículo y bobo en busca de ser el centro de atención.

Y francamente es bastante aburridor, cansa un mundo de risas falsas y humildad fingida, sueño con un mundo que no discrimine a la gente (como yo lo hago), que valore sus talentos, que no pierda el tiempo dándole importancia al qué dirán, que sepa que lo valioso de alguien no está en si solo sabe de números, de moda o de leyes, que no importa cómo se vean, que tengan claro que el éxito no se mide por lo que haces, sino por quien eres. Que no metan a Dios en todo pero que sepan que está en todo, que le den valor a lo importante a lo que solo se ve con los ojos cerrados, que sean personas antes de ser algo más, que les importe el aplauso propio, el de los de su casa antes que el de los demás, que sepan ser constantes, persistentes, que las cosas que valen la pena se luchan, aun con todo en contra, pero que también hay momentos en lo que se debe parar, y que por sobre todo, sepan que su forma más original esta en ser como realmente son en su interior, en la forma mas pura, como esos niños que soñaban, jugaban y eran honestos por sobre todas las cosas, no en lo que el mundo ( quieran aceptarlo o no) nos está obligando parecer.

Diferente a los demas

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