VIDA Y ORACIÓN

 

La oración es un impulso del corazón,  una sencilla mirada lanzada hacia el cielo,  un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde la alegría (Santa Teresa  del  Niño Jesús) 

 

La oración es un momento especial para contemplar la vida desde otra mirada. Una mirada personal desde el fondo de nuestro ser que brota del corazón, en donde cada persona ora en un lugar, tiempo y lenguaje determinado. 

 

Desde mi propia experiencia recuerdo que cuando era pequeña,  mi Mamá siempre me decía que ore en las noches. Y, cuando soñara pesadillas que también ore para dormir tranquila - claro al lado de mi Mamá -. Si bien al comienzo,  oraba por "costumbre",  con el tiempo me di cuenta del poder maravilloso que tienen las oraciones, en especial, como católica, la oración del Padre Nuestro.  Por eso,  la oración es como un don de Dios,  un encuentro con Dios verdadero y vivo, quien nos invita en todo momento. Y, no existe sólo un único lugar para orar ni tampoco hay una sola estructura, puede utilizarse el lenguaje de las palabras, cantos, gestos,  etc. Sin embargo, hay que tener cuidado con el valor y la importancia que le demos a la oración. 

 

Además, la oración es constancia y compromiso en nuestra vida. Para ello, el desgano, la desesperanza y la tristeza tienen que ser factores que nos motiven a seguir confiando, en seguir luchando y, en nuestra amistad infinita con Dios. Cuanto más oremos, más sentiremos la presencia de Dios. Por eso, es importante orar en familia o en grupo.

 

Existen algunos ejemplos de hombres que oraron en nombre de Dios. En el antiguo testamento de la Biblia, Abraham mantiene una oración de fe que se expresa mediante el cumplimiento de la promesa dada a Dios. Es una oración que implica una alianza entre Dios y el hombre para la salvación del pueblo. También, Moisés se encontró con Dios en la oración, una oración de intercesión; la oración del Rey David, quien ruega por su pueblo; y, los salmos,  llamados también "alabanzas",  que representan las oraciones del pueblo.  En el nuevo testamento,  Jesús nos enseña a orar, quien ora con frecuencia, a solas, noches enteras y,  en momentos decisivos de su vida. Como se evidencia, estas oraciones pueden ser de alabanza, petición, intercesión, acción de gracias o bendición. Pero, más allá del motivo de la oración,  es orar con el corazón y la real influencia que se evidencian en nuestras acciones. 

 

De este modo, la oración que relato es la relación entre Dios y el hombre. Si bien existen otras maneras valiosas de orar y de sentirlo, he querido escribir a partir de mi propia experiencia de vida. El poder y la magia de conversar con el Señor, de contarle mi día, agradecer por todo lo maravilloso que me da y conversar de infinidad de cosas. 

 

 

 

 

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: