El viaje, inmigrante

Saltar una valla fue el principio del viaje,... bueno quizás el viaje había empezado antes, cuando llego la despedida.

Era duro decir un adiós sin saber el regreso, quizás nunca más pisaría el desierto aquel, ni volvería a ver la luna de aquel lugar. Pero quería cambiar su vida, y decidió hacerlo, primero caminando por aquel desierto durante varios días sin agua de lagos, ríos, o cualquier lugar de donde se pudiera beber, y luego llegar aquella valla, no estaba sola, como ella había muchos más, no los conocía, pero se miraban sabiendo que compartían un mismo objetivo.

Todos alli lo intentaba pero no era fácil, no era una valla cualquiera, esta era alta, tenia doble alambrado y a la vez terminaba con alambra de espino, utilizaban escaleras para pasarla. Había oído muchas historias de aquel lugar, muchos se quedaban ahí y otros decidían volver a su lugar. Sin embargo, el miedo de no defraudar a su familia le hacía saltar, lo hizo, no fue fácil y el resultado quedo plasmado en sus brazos, manos y pies, las heridas fueron el resultado.

viaje inmigrantes, valla

Después de eso vino el correr, el salir huyendo sin destino, y sin caminata, un viaje en el que ahora todos eran amigos y corrían en el mismo sentido, no sabían a donde pero lejos de que alguien los viera en el otro lado. Más tarde venia el mar, aquella masa de agua que les separaba, en un lugar los ricos, en otros los pobres, se suponía que el final feliz estaba al otro lado donde los ricos.

viaje desierto

Una patera, era el medio para cruzarlo, era una barca pequeña construida por lo general de madera, había un precio que pagar por subirse, pero en ese momento se encontraban tan cerca a la vez que tan lejos que no importaba el precio.

Acicalados, unos pegados a otros, hacía frió y la noche resultaba complicada, con una sola brújula se realizaba aquel viaje en el que llegar hasta tierra era lo unico que importaba, en esos momentos se unían, se hacían amigos, todos estaban en el mismo barco buscando el mismo destino.

En ese momento era cuando la vida se paraba, ya no había forma de volver atrás, el llanto de los niños estremecía en las noches silenciosas, y el mar era tan grande que impresionaba: no era solo agua.

El final del VIAJE, VALLA.

Dos días duro la travesía hasta llegar a una de las islas, allí les esperaba ayuda procedida de los equipos de salvamento, encargados de atender a todas aquellas personas que venian de un viaje tan duro. No fue un viaje fácil, no todos llegan al final.

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