El viaje que realicé a India en el mes de Marzo, fue toda una aventura, desde el largo recorrido que implica llegar hasta allá, así como las expectativas de lo que encontraría; en internet se leen muchas historias sobre lo que significa viajar a India – comida horrible, servicios sanitarios de hoyo, vacas en las carreteras, monos en los edificios, personas acosando y tocando a los extranjeros por las diferencias étnicas, agua imbebible, enfermedades por insectos voladores que no hay en nuestro país, estafas que los oriundos realizan a los visitantes, y un sinfín más. Mi ilusión y alegría de viajar hacia el otro lado del mundo eran casi tan grandes como el miedo que llevaba hacia lo desconocido, al punto que casi decido no ir, sin embargo, fui. Al llegar al aeropuerto de Panamá me aventuré a conocer alguna parte turística de este país, con las pocas horas que se permitió salir a la ciudad más próxima… no obstante lo maravilloso de mi viaje comenzó a ser realidad cuando conocí a la guira Ana Victoria, quien se volvería mi compañera de viaje, de habitación y de las incontables experiencias vividas en ese maravilloso lugar donde estuvimos.
La siguiente parada fue en Amsterdam, la cosa no fue como la había imaginado, nos corretearon de una punta del aeropuerto hasta la otra, ya que cambiaron la puerta de salida de nuestro vuelo, fue una corrida increíble en uno de los aeropuertos más grandes del mundo, rodeadas de unas rubias de 1.80 a 2.00 mts, que parecían haber salido de algún ejército de Barbies, pero ni tiempo tuvimos de socializar, luego que abordamos el último avión hacia nuestro destino final – India -, que dicho sea de paso fue largo, cansado, aburrido y todo lo que implica estar sentada por más de DIEZ HORAS con niños, bebes llorando, ancianos tosiendo y una comida que empieza a tener un sabor completamente diferente a la que a diario consumíamos, pero mis expectativas aumentaban y el temor también. En la madruga por fin llegamos y nos estaba esperando un señor todo vestido de blanco, con nuestros nombres escritos es una página de papel bond, quien no nos habló pues su lenguaje es el Indi y no sabía ni un pizca de Inglés o Español, así que nos llevó por la ciudad desierta hacia TERI GRAM, el lugar donde residiríamos por el próximo mes; al llegar nos esperaban en la puerta del edificio de recepción y nos guiaron a nuestra alcoba, la cual estaba dentro de un edificio de tres plantas, equipado como apartamento, con dos habitaciones, un ambiente agradable y confortable.
Con el pretexto que mi maleta no llegó conmigo, al siguiente día la Guira y yo nos fuimos de compras al Centro Comercial más próximo de la zona, conocimos a los estudiantes de otro curso que recién había terminado y estaban de salida; nos enseñaron el Mercado que sería por excelencia el lugar donde compraríamos nuestros recuerdos, artículos personales, y Santitos, al mejor precio; luego comenzaron a llegar los compañeros que estarían con nosotras, realmente ya no recuerdo el orden de llegada de ellos, pero si tendré en mi memoria por todos los días de mi vida cada frase que cruzamos.
Entre las cosas que marcaron mi viaje se encuentran: Afortunadamente no tuvimos ningún percance con la delincuencia, no nos estafaron con precios altos ya que nuestros compañeros los Egipcios fueron unos excelentes regateadores; las ocurrencias de las chicas Argentinas y las Peruanas; el acento tan increible de los compañeros de Tanzania y Uganda; la amabilidad de la chicha de Macedonia; los cuidados tan especiales que tuvieron conmigo las chicas de Rusia en los Himalaya para que no muriera de frío; pero lo que llevaré en mi corazón y nunca lo olvidaré es todas las veces que no quería ir al Mercado de Saroyini y que siempre terminaba yendo y comprando algo jajajjaja, recorrer en Tuk Tuk la ciudad para llegar al metro, aguantar hambre porque no había tiempo de comer cuando saliamos a Old Delhi o cualquier otro lugar, o podíamos enfermarnos por comer en la calle - algo que siempre sucedió -; haberme quedado sin respirar en la entrada del Taj Mahal, en Agra, sentir que el sol era tan fuerte que derretía mis entrañas y que moriría sin que hubiera una forma de escapar de ese desesperante calor infernal que nunca en mi vida había sentido y espero no volver a sentir jamás, aaahhhhh la cerveza más deliciosa de mi vida que bebí; los 20 días que pasé enferma del estómago de los 30 que duró mi viaje en India - algo que tampoco será fácil de superar -; las tertulias en la terraza de Teri Gram; los viajes a la Universidad de Teri; el tráfico loco y desesperante de New Delhi; la polución que me enfermó al punto que aún no logro recuperarme por completo; el que no me dejaran ir a conocer las Cuevas de Ajanta nunca lo olvidaré; la fiesta increible donde realmente me sentí una Princesa con esos trajes típicos de la mágica India.
Me trataron super bien, me cuidaron, protegieron, alimentaron - que me hizo daño la comida es otra cosa -, y me acostumbré tanto al Metro que, me cuesta andar en carro - lol -.
Todo lo que viví fue maravilloso, los lugares tan hermosos que nos llevaron a conocer fueron increibles, los diferentes tipos de comida que degustamos, pero sobretodo agradezco a la vida la oportunidad de haber conocido a cada una de las personas que se aventuraron conmigo en New Delhi y que gracias a ellos la experiencia será única por el resto de mi vida, así y la vida me permita seguir conociendo otros países, a India nada la borrará de mis recuerdos más preciados; y el curso de Desarrollo Humano que fue el motivo de mi viaje, que tal vez no me hizo más humana, pero sí m enseñó más de lo que yo misma creo.
Y ahora bien, desmintiendo todos los rumores de India, déjenme decirles que:
Valió la pena cada día enferma que pasé, cada libra que bajé - 11 libras en total -, cada kilómetro que caminé, cada día que puse en peligro mi vida viajando en los peligrosos Tuk Tuks - se quedan cortas las historias en Tuk tuk que puedan leer en Internet -, la comida es riquísima - diferente, condimentada al extremo, pero rica -, y sí se escapan a morir si beben agua de India pues NO ES POTABLE, jajajajajaja, pero nunca nos faltó una botella con agua, así que no hay quejas.
Las personas de India son sencillas, amables, coloridas, trabajadoras, muy pobres algunos pero buenos en esencia, y son muy inteligentes.
Si tuviera la oportunidad de ir nuevamente no lo pensaría dos veces, claro que sí, India es y será por mucho, uno de los mejores países para viajar y conocer los miles de templos que tienen, además de su exquisita cultura y su cocina que la hace tan pero tan especial.

Foto grupal

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: