Viajar en avión nos pone nerviosos a muchos y más nerviosos y nerviosas nos ponemos si tenemos que viajar en avión con un bebé. ¿Qué hacer en este caso? Primero estar tranquilos y para estar tranquilos hay que organizar bien el viaje.

Empecemos por hacer las maletas. Yo suelo meter lo imprescindible. Si necesito algo más, lo compro en mi lugar de vacaciones. En el equipaje de mano debes meter lo que necesita tu bebé de manera imprescindible (agua, un biberón, el chupete, alguna medicina, juguetes pequeños, etc)

El secreto de viajar en avión con un bebé sin que te dé problemas es organizarte. La organización es la clave de todo. Cuando llevas todo bien planificado el nerviosismo escapa de tu cabeza. Los seres humanos necesitamos organización.

Yo con mis niñas he viajado desde que nacieron. Los pediatras suelen decirte que no es conveniente moverte demasiado de tu casa los primeros meses después del nacimiento de tu bebé. Un bebé recién nacido necesita ser alimentado y que le cambien el pañal, y el riesgo de infección por parte de algún pasajero en un avión, tren, autobús y/o metro es alto. Yo no me anduve con tantos cuidados. Mis hijas subieron en autobús desde que nacieron. En avión esperé a que tuvieran tres meses porque me daba miedo que el ruido les fastidiara los oídos.

Los viajes con mis niñas cuando eran bebés me resultaron más cómodas que ahora que ya pueden correr de un lado a otro. Ahora sí que son un problema en nuestros viajes. Siempre temo perder una cría en un aeropuerto.

Yo con la comida de mis niñas cuando eran bebés no me liaba, ni dentro ni fuera de los aviones. Los potitos eran la solución. Mis hijas se alimentaron muy bien con tarritos de comida para bebés y con biberones de leche de farmacia. Lo de la lactancia no era para mí.

Viajar en avión con un bebé no es una tarea imposible. Puede ser más placentero que viajar con un niño más crecido. Un crío que todavía no anda no se te pierde.

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