Hacerle comer a un niño un plato de verduras es tarea difícil. Hay que echarle mucha imaginación para que los más pequeños de la casa coman algo de verdura sin protestar demasiado. Yo lo consigo con las sabrosas cremas Ibsa, que venden en muchos supermercados y grandes superficies, envasadas en tarros de cristal transparente, muy parecidos a los tarros de los potitos de los bebés. Hasta cierran con una tapa de color negro que es idéntica a la de los potitos. Sólo la forma del frasco difiere algo. Las cremas Ibsa son las verduras que comen los niños.

A mis hijas les encantan estas cremas. No me extraña porque están muy ricas, incluso más que las cremas que comercializan en bricks. El cristal del envase les da un sabor más casero. No quiero decir que estas verduras que comen los niños sean caseras. No lo son, pero saben tan bien como las cremas y purés que les prepara mi madre a sus nietas. A mí me encantan las cremas Ibsa de verduras, también las venden de calabacín y de zanahoria. Estas últimas son las favoritas de mis niñas. Si las dejo, se comerían cada una el frasco de 530 gramos sin necesidad de ayuda. Cada envase se supone que son dos raciones.

Las cremas de verduras Ibsa se pueden tomar tal cual salen del tarro. Es como me gustan a mí. En verano incluso las meto en la nevera a enfríar un poco más. También las puedes calentar en el microondas o en un cazo en una cocina de toda la vida. De hecho, se supone que estas verduras que comen tan bien los niños se deben calentar. Es lo que te indican en el envase.

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