el metro

Las ventanas rotas

Un grupo de investigadores de Psicología Social de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, liderados por; James Q. Wilson y George Killing, elaboraron una teoría en 1969, llamada, Teoría de las Ventanas Rotas, esta teoría expone luego de ser experimentada de que; si se rompe el vidrio de una ventana y nadie se ocupa de repararla con diligencia, indefectiblemente luego, estarán rotos todos los demás. Cualquier similitud con la realidad circundante es intencionada.

El experimento precitado consistió en dejas estacionados en plena vía pública dos autos idénticos, en marca, modelo y color, en dos sectores diferentes de la misma ciudad, uno de ellos fue ubicado en una zona pobre y conflictiva y el otro en una zona rica y tranquila. Los especialistas observaron que el primer auto fue desbalijado en forma recurrente hasta ser destruido totalmente, el segundo auto se mantuvo incólume hasta qué, transcurrida una semana, los investigadores le rompieron el vidrio de una ventana para ver que acontecía. Le pasó lo mismo que al anterior.

Esto los lleva a la conclusión que, más que una situación de pobreza, cuando en una comunidad se presentan síntomas de desorden y deterioro que no son reparadas a tiempo, en un futuro cercano, se presentarán dentro de la misma, conductas delictivas más pronunciadas. Esto sucede porque, al percibir una impresión de desidia por parte de las autoridades, estos actos al parecer no le importan a nadie, lo que trae como consecuencia que las faltas menores no se sancionan.

De igual manera cuando en los lugares públicos se presentan señales de deterioro y a nadie le duele o reclama para que se repare lo dañado, dejan de ser frecuentados por la gente, convirtiéndose después en lugares solitarios, quedando expuestos a ser ocupados por los delincuentes y antisociales.

De hecho, cuando las autoridades no reprimen las faltas menores que cometen los ciudadanos al estacionar en lugares prohibidos, echar la basura fuera de los contenedores asignados para ello, dejan la caca de sus animales en las aceras, o no le paran a las señales de tránsito, por supuesto que se gesta un mayor irrespeto a las leyes y el orden, propiciando el aumento de conductas antisociales. Siendo causa esto de la descomposición social actual en el mundo entero.

grafiti

La premisa sería revisar nuestro comportamiento, nuestros hogares, familiares y vecinales con propiedad. Entonces es válido aplicar la teoría de las ventanas rotas limpiando el sucio, la mugre, reparar lo dañado, ordenando el desorden, evitar los hábitos perjudiciales, por ejemplo; dejemos de decir mentiras, cuidadosos en el vocabulario, respetemos el derecho de los demás en relación al nuestro, hagamos honor a las promesas, tengamos en orden las áreas adyacentes de nuestra residencia, es justo respetar la propiedad ajena y…

En los años ochenta (80), el Metro de la ciudad de Nueva York se convirtió en ejemplo de inseguridad de la ciudad. Los ciudadanos hartos de ser asaltados violentamente, ser intimidados, robados y de viajar en vagones ruinosos, cubiertos de grafiti, adicionalmente lentos, optaron por abandonarlo y mientras lo hacían, aumentaba la inseguridad y el deterioro de las instalaciones.

A mediados de los 80 Killing, fue contratado por la autoridad del tránsito de la ciudad de Nueva York como consultor y, llevó a la práctica, junto con el director del Metro David Gunn, la teoría de las Ventanas Rotas, luego se les uniría Willian Bratton cómo director de la policía del Metro, cuyos objetivos inmediatos era de acabar con los grafiti y reprimir a los pequeños delincuentes, como, quienes entraban sin pagar, estaban en estado de ebriedad o hacían cualquier acto de vandalismo dentro de las instalaciones.

Existía una razón para esto; si se comete una falta, un delito por pequeño que sea y se deja de perseguir, siempre habrá imitadores, si alguno entra sin pagar el Metro y la gente observa que su transgresión queda impune- pensarán- ¿y porque yo no? Así es de fuerte el motor de la imitación propiciada por la impunidad.

Para terminar; una ventana con el vidrio roto, representa la descomposición y el abandono que va resquebrajando los códigos de convivencia establecidos en la ley; estableciendo que nada tiene importancia ni valor, por lo que cada destrozo fortalece esta idea, hasta que las conductas antisociales toman vigor y con ello generan una escalada incontenible de violencia que, imposibilita la convivencia normal de la ciudadanía.

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