Ya casi acaba enero de 2019 y yo pido un milagro, no es que crea que es poca cosa, es lo único que puede salvarme actualmente. Verán, mis últimos años lamentablemente han sido una especie de fotocopia, no hice caso ni a mis instintos, ni a mi familia, terceros, etc. y ahora estoy sufriendo las malas consecuencias de mi decisión... ¿Quién iba a pensar que ese chico sería tan malo? yo venía de tener relaciones nada satisfactorias y él era diferente, prometía un futuro distinto y vaya que lo fue..

Había salido de dos largos noviazgos de 5 años, caballeros que en el fondo se parecían aunque el exterior fuese otro, tenía problemas, pero no creí que un militar los empeorara, al principio su forma de hablar tan directa me gustaba, su rudeza, su caracter, su rebeldía, lo hacían ver como alguien caprichoso que lograba lo que deseara, hizo muchas promesas, se las ingenió para que pasara por alto sus antecedentes de violencia y su estadía en la cárcel, hasta las justificaba frente a los demás, su cultura me atrapaba, a veces no lo entendía y a mis ojos se hacía más inteligente, -era lo que me faltaba para complementar y enderezar mi vida- me decía para mis adentros.

No se la puse fácil, me persiguió, me coqueteó de maneras inimaginables y al final acepté su propuesta, los primeros tiempos fueron buenos, no puedo quejarme, muchos cambios, aciertos, pocos reveses a mi modo de ver, las advertencias fueron alzando la voz y yo ciega seguí adelante con él. Recordando, paulatinamente se me iban cayendo los cabellos, las uñas, tal vez sería el estrés pero según yo nada que lamentar, todo normal, nos sobreponíamos juntos a las adversidades.

Tuvimos una crisis, él dijo que se debía a los "enemigos", que ninguno de nosotros tenía la culpa, le creí, es más, si le hacía caso sería yo cómplice de alguna manera de los que apostaban por nuestra separación, pasó el tiempo y seguimos juntos, los consejos de los demás me parecían fuera de lugar, yo estaba feliz esperando el cumplimiento de sus ofrecimientos. A mi alrededor se tambalearon algunas familias y yo presumí de fortaleza en mi hogar, ejecutamos proyectos, unos resultaron, otros solo nos agotaron, estuvieron los que fracasaron antes de acabar la primera etapa.

La salud de aquel roble se fue quebrando de repente, pensé que superaríamos también esta tormenta pero no, al cabo de unos meses mi militar falleció dejándome al cuidado de uno de sus colaboradores, las voces gritaban en esta oportunidad para que saliera de aquel "juego" y las desobedecí considerando una traición lo que me sugerían, no atendí a las razones. A los pocos días salieron a relucir deudas, malos negocios, mis ingresos se vieron mermados y ahora no me comí tan rápido el cuento de que éramos víctimas del ataque de los que nos envidiaban, sin embargo la sumisión fue mi respuesta, como otras veces inferí que más adelante se iba a solucionar.

Las condiciones en casa ahora se vieron afectadas, ya los antojos no eran posibles; dejamos de pagar los servicios y nos suspendieron la luz, el agua, el internet, el gas, el aseo; las 3 comidas diarias ya eran insostenibles y fue cuando quise escapar pero me di cuenta que poco a poco ayudé a tejer las sogas con las que más tarde me amarraron, fue muy duro, ¿saben? fuí tan inocente, masoquista, tonta al no ver más allá e ignorar a los que sí y me lo decían.

Exagerados les contestaba para ese entonces y ahora ya no pueden ayudarme aunque quieran, el militar y su amigo formaron una muralla que luce inquebrantable, he tratado de violarla por los canales legales, regulares, violentos y hasta ahora nada, ¡llevo 3 años así! y cada instante que pasa la cosa se pone peor, estoy subsistiendo en niveles infrahumanos, me enfermo y no hay medicinas para mí, estoy mal alimentada, me maltratan de todas las formas posibles, aún hoy él dice que me ama, que lo que vivo es parte de la guerra que armaron los adversarios y aún le creo a veces, ¡odio admitirlo!

Me confunde, ya no pienso como debería pero mirando hacia el cielo suplico que este 2018 llegue el final de este ciclo, quiero recomenzar con todas las lecciones aprendidas por el bien de mis hijos, si consiguen esta carta por favor no sean indiferentes, ya bastante daño me ha hecho esta actitud, les ruego me ayuden con lo que puedan hacer,

con amor se despide de ustedes: Venezuela.

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