Voy caminando por el suelo áspero y gris, ese suelo de asfalto que tanto me acostumbré a ver mientras, cabizbaja, trataba de no percibir mi alrededor, esos transeúntes que tanto me cansaban, me desesperaban; la misma monotonía que azotaba mi vida. Y de pronto me pongo a pensar… ¿Cómo puedo hacer algo diferente? Simplemente es algo que por más que quiero no puedo hacer; porque por más que tenga ánimos de querer cambiar mi rutina, no se desvanece el problema de carecer de dinero y lamentablemente en mi país es difícil (podría decir que imposible) que un adolescente, sin trabajo, un estudiante de bachillerato, pueda sustentar sus necesidades.

Lamentablemente esta es la realidad de muchos venezolanos, me atrevo a decir que no todos pasan por la ruda situación de tener que comer hasta una vez por día, hacer colas que, aparte de amargarte la vida, hacen que pierdas tu tiempo al llegar y que no haya nada; porque me he dado cuenta que ese pequeño grupo de venezolanos que tienen dinero y no tienen tantas responsabilidades pueden vivir “bien”, a precio duro, caro; pero supongo que no les importa pagar 20mil Bs.F por una hamburguesa, son pequeños lujos que ese pequeño grupo de personas se dan. Supongo que por eso esto no ha explotado, a parte del miedo y que nos queramos dar de “vivos”, todavía hay gente que no ha querido reaccionar o pensar en las demás personas; si simplemente no le compramos al buhonero que deja un plátano en 300 bs.F, al bachaquero que te deja la harina pan en 3000 bs.F y dejamos que se les dañe y nos los tengan que dar al precio real/normal, quizás la situación cambie un poco; pero también me pongo en el lugar de ésas personas que tienen que llevar algo de comida a la casa y les toca comprar los alimentos en esos precios desbordantes porque simplemente necesitan alimentar a sus hijos, a sus familias… Entonces me pregunto, ¿Qué podemos hacer realmente para cambiar?, no hallé respuesta.

Tricolor

Muchos culpan al gobierno, a la oposición, pero realmente el problema aquí es que Venezuela ha perdido completamente el sentido de lo que es el respeto, los valores, el dar sin esperar nada a cambio, el hacer las cosas porque nos gusta y nos apasiona; ya el gentilicio de Venezuela carece de cultura básica, este es realmente el problema y nadie se da cuenta, nadie cambia. La educación que es algo tan imprescindible en una sociedad para que el país evolucione se pierde cada día más, la juventud que es la que se supone que debería salvar esto me decepciona cada vez que salgo a la calle y los miro. Tengo 16 años, no es que tenga mucha experiencia, pero puedo decir que son contados esos jóvenes venezolanos que queremos hacer que esto cambie, que somos diferentes y que lo único que queremos es ver que Venezuela, algún día, llegue a ser un país normal, mejor de como era antes.

En este escrito no quería poner lo que he visto en muchos relatos sobre la Venezuela de hoy en día, porque sería algo más de lo común, para qué escribir sobre la delincuencia, la paranoia que día a día vivimos, la escasez de comida y conocimiento porque ya todo eso ustedes lo saben; hoy quería hablar de que tú, venezolano que lee esto sin querer, puedes hacer el cambio, lee, estudia, anímate, ayuda, haz algo tan sencillo como botar la basura en donde se debe, opina, sigue tus ideales, cambia tú y luego cambias a tu alrededor; recuerda que no están solos y en algún momento nos vamos a encontrar y podemos llegar a ser mayoría y sacar esto adelante. FUERZA VENEZUELA.

Podemos lograrlo

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