En Velvet Alberto renuncia a sus galerías por amor a una Ana que no se da decidido a amarlo. Ahora sí, ahora no. Así es el amor de la costurera. Ana no sabe lo que quiere y, por no saberlo, va a perder al amor de su vida.

Lo malo es que Alberto no tiene alternativa. En la primera temporada de Velvet veíamos a una perfecta Cristina abriéndose hueco en la vida de un hombre abandonado ante el altar por aquella Ana que todavía no diseñaba en Velvet. En la segunda temporada el matrimonio con Cristina fracasaba cuando la señorita Otegui apoyaba más a su hermano que a su marido en las galerías. En esta tercera temporada de la serie que emite Antena 3 los jueves la opción de Cristina está totalmente cerrada para Alberto. No es posible que regrese con una mujer que va a tener un hijo de otro hombre.

Alberto renuncia a sus galerías por amor a Ana y se las vende a un italiano que caerá en las manos de Enrique, el ambicioso hermano de Cristina. El sueño de Ana se verá peligrar. No es tan fácil ser una Coco Chanel. Es mucho menos fácil de lo que cree el ingenuo de Alberto, un hombre al que le pierde su lío de faldas con la costurera.

¿Y qué pasará con Patricia? ¿Le dará el sí quiero a Valentín?... Parece que sí. Lo que no sabemos todavía es lo que esconde la familia Alcocer. ¿Una ruina?... Doña Carmen le dice a su hijo que hay que atar lo de Patricia. ¿Cómo piensa la cruel futura suegra de Patricia salir de la ruina? ¿Con la colección de joyas de su futura nuera en Velvet?... Lo sabremos el próximo jueves.

Velvet sigue en lo más alto de su audiencia. Este pasado jueves ha vuelto a ser líder de audiencia. No me extraña que vaya a haber una cuarta temporada.

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