A veces hay que elegir

Cuando la familia no está de acuerdo con la relación de pareja que se mantiene, uno de los dos miembros se ve forzado a tomar una difícil decisión. O la familia o permanecer junto a la persona amada 

No siempre que se inicia una relación sentimental, ésta es del agrado de la familia o de los amigos. Ya sea porque desde fuera la ven como puro entretenimiento para el otro, o porque tiene un oscuro pasado o por que simplemente creen que es por puro interés y no existe el amor. Los motivos son variados, también ven un impedimento, en la diferencia de edad, o si alguno es separado y su relación anterior terminó mal. 

La familia puede tener parte de razón al oponerse a la relación, sobre todo si ambos son demasiado jóvenes. Pero, cuando se trata de personas adultas, quizás el problema esté en la excesiva protección que a veces se pretende dar. 

Entran en juego otros factores

El tema se complica más cuando entran en juego otros factores, sobre todo cuando de por medio hay una herencia. En este caso, son los hijos los que suelen mostrar un rechazo frontal a que esa relación siga adelante, usan todo tipo de artimañas con el fin de conseguir su objetivo. 

Pero, la persona que pretende seguir contra viento y marea con la relación, lo hace movida por los sentimientos que tiene y contra esos es imposible luchar. Es posible, que entienda los motivos que los demás tienen para oponerse, por lo que trata de que comprendan también sus motivos para contínuar adelante. Esa persona se siente presionada por la familia, por lo que se le presenta el dilema de tener que decidir entre anteponer los intereses familiares a los suyos propios, es decir, elegir entre la familia o su felicidad. 

Libertad de decisión

A veces, esa oposición familiar viene dada porque alguno pasó por una situación parecida, y no quiere que la historia se vuelva a repetir. Algo que puede volver a ocurrir, pero no siempre se dan las mismas circunstancias, ni se repiten las mismas vivencias. 

Cuando los demás basan su oposición en experiencias propias, están quitando al otro la oportunidad de ser feliz. Es necesario sentarse con la persona y comprender lo que ella tenga que decir. La libertad de cada uno consiste en la posibilidad de poder elegir. 

Nadie puede anteponer sus intereses a los del otro. Si esa persona ha tomado la decisión errónea, solo el tiempo será el encargado de demostrarle que se equivocó. 

 

 

A veces hay que elegir

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: