¡A veces es complicado pensar cómo nos vemos!

A veces es complicado pararnos a pensar en cómo nos vemos a sí mismos, esto lo tomamos en cuenta en ocasiones poco agradables. Basándonos en esto la pregunta es; ¿qué pensabas justamente ahora o que te decías a ti mismo, antes de pasearte por estas líneas? Una vez que tengas la respuesta, nos enteramos de qué tu yo es dual; qué se puede separar en dos. Esto quiere decir, que tienes la facultad de comunicarte contigo mismo, esa otra parte tuya es tu conciencia o, tu yo superior. Lo que nos lleva a recordar que esa comunicación interna es a tiempo completo, no para nunca, incluso puede llegar a ser negativa en algunos momentos.

Por tanto, es válido imaginar en ciertas ocasiones, que te encuentras intensamente incómodo por algún episodio en particular, que te hace sentir estresado, de mal humor. Luego recapitulas, te propones aplicar la conciencia adecuada, respiras hondamente y, practicas una técnica llamada del”espectador comprensivo”, lo cual no es otra cosa que emplear tu voluntad (poder mental), para salir de la situación que te perturba e intentas ver desde fuera, sentado en el aforo de un cine, o teatro, pasar la película (la tuya) de lo que estás viviendo.

como nos vemos

¿Qué pensarías de verte en una situación expectante, de descontrol?

Es aquí donde verdaderamente existe la saludable posibilidad de enlazarte con ese diálogo positivo que puede procurarte mucho bien. Te manifiestas como el espectador comprensivo de tu propia personalidad, de ese amigo generoso que te quiere ver de lo mejor, porque desea todo bien para ti.

De repente te encontrarías aconsejándote a ti mismo algo cómo lo que sigue; “no te des mala vida, todo tiene solución” o tal vez, “busca un entretenimiento, un poco de ejercicio no es malo, deslástrate del estrés, en caso contrario lo vas a pasar muy mal” Luego cuando te conviertes en espectador de ti mismo; es algo como esto: te conviertes en el amigo que te consiente, amoroso, comprensivo.

Lo fundamental en la práctica este ejercicio es; precisar que lo hagas mirándote con la mejor de las imágenes, del cariño, la aceptación, sin la crítica malsana, sin reproches. Con seguridad este ejercicio será una buena ayuda para despegarte de tu ego y acceder a la conexión espiritual que todos anhelamos y tenemos derecho.

El acto de convertirse en espectador consciente es; un acto de amor para sí mismo. Cuando la adversidad te supere. Pregúntate: ¿Qué puedo hacer ahora mismo? Conéctate con esa parte de tú íntimo (Yo interno), esa parte que tiene la facultad de solucionar los problemas y pensar con absoluta claridad, para que comiencen a generarse la soluciones que necesitas.

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