Amigos míos, parece de un cuento de hadas, lo que voy a decir, más aun, un verso repetido por siempre ante las crisis, solo sobre la base de los valores podemos reencaminarnos, deponer los odios, reconocer las necesidades de todos, conciliar ilusiones, calmar nuestros egos en una construcción donde aportemos todos, y todos nos veamos representados, para ello necesitamos los doctores con la capacidad de sanar nuestra alma, con la linterna de Diógenes busquémoslos, quizá en la pureza de los poetas, los pintores, los escultores, la gente del teatro, los magos de la creatividad musical, podamos hallar la solución.

Hemos fracasado en la sociedad que queremos, porque el querer no es general, ello por olvidar los valores, o porque no los han hecho olvidar, parece de locos, pero debe existir fuerzas lejos de nuestra esencia natural de seres eminentemente sociales, que nos cambian las configuraciones originales con que nacemos, al igual que lo hacemos con un computador, posiblemente a través del aire, el agua, los alimentos, los medicamentos o simplemente lo que nos rodea.

No es lógico atribuirle el deterioro de nuestras vidas, solo a la enfermedad del poder, porque, qué sentido tiene luchar por algo, que solo lleva a la soledad del alma, en el más profundo desamor, el joven que arriesga la vida por el pedazo de guitarra destrozada, lanzada por su ídolo en el concierto ante miles de fervorosos fanáticos, que en el momento del silencio por la finalización del suceso, ante un corto análisis, concluye que eso no sirve de nada y la arroja a la basura.

Varios médicos atrevidos a la censura, enfatizan en el poder de la mente para sanar las enfermedades del cuerpo, por encima del efecto de los medicamentos que producen los grandes laboratorios farmacéuticos, con su enfermedad mezquina de acumular riqueza monetaria, por supuesto son voces aisladas y poco difundidas.

Igual que estos atrevidos médicos, porque la ciencia, por un momento deja su dogma, de verificable, cuantificable y refutable, para abordar el tema del alma, como un proceso de recuperar al hombre que respete al ser vivo, con su esencia pura recopilada en los valores de aceptación universal, pero igualmente de olvido universal.

El arma más poderosa de todo ser humano, es creer, por creer programado vamos a la guerra, esclavizamos a los demás, atropellamos a los demás, el creer desde la pureza del alma, libre de toda presión, más que el libre inconsciente que nos recuerda la esencia de lo que somos, seres buenos, porque venimos de un creador bueno.

Si yo creo con pureza en lo que anoto en este comentario, si usted que lo lee cree con igual pureza, estamos dando un paso muy importante, hacia una mejor sociedad, los pensamientos positivos de millones de personas, originan una fuerza natural que se convierte en una buena energía de retomar el camino indicado.

Los conceptos aplican para todos los escenarios, sin importar las diferencias culturales, de idioma, de origen del viejo o el nuevo continente, en esencia en todas partes somos iguales, con una misma necesidad de calidad de vida, teniendo en cuenta que el planeta es un ser vivo, que lo que le sucede en el sur, repercute en el norte, igual símil con el cuerpo humano, una dolencia por ínfima perturba el todo.

Es hora de trabajar unidos por la energía pura, que poseemos todos, es la oportunidad de despertar y buscar un mejor mañana

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