Con las normas internacionales de contabilidad de obligatorio cumplimiento en casi todos los países de américa, cabe preguntarnos si una de sus exigencias más sonoras, como es la de valorar los activos a precios razonables, va de la mano con el desarrollo teórico del valor de uso y de cambio, conceptos que en nuestras legislaciones fiscales no van armonizados con el de activo generador de renta, escuchamos en los comentarios de cafetería generalmente “que las cosas valen lo que dan por ellas”, sabiduría popular para el grueso de la gente, es decir valor de cambio en su definición sencilla, dejando por fuera el valor de uso, que en esencia es el que genera renta, miremos un ejemplo ilustrativo, la señora que cuenta con su fogoncito a gas y a carbón en muchos casos, con el que se hace en la esquina de nuestro barrio a elaborar y vender sus productos alimenticios, dígase arepas, empanadas, chorizos fritos, obtiene sus ingresos con los que sobrevive para todas sus necesidades posibles de satisfacer, para ella el valor de uso de este bien es incalculable, porque con el genera su sustento, pero llegado el momento de realizarlo o que se lo tengan en cuenta como respaldo para alguna actividad crediticia, su valor es ínfimo, casi que a valor residual de cero, lo que tiene valor de cambio en nuestra sociedad es lo que tiene mayor trabajo agregado, los grandes hornos industriales de los grupos económicos que elaboran los mismos productos de la señora de nuestro ejemplo, por lo tanto el concepto de activo generador de renta con un valor por lo menos similar a lo generado no es aceptado ni fiscalmente ni financieramente, ¿entonces cuál es el valor razonable del activo de la señora tomada como ejemplo?, ¿ y cuál el de los hornos industriales?, es muy posible que en términos de inversión sea más generador el fogoncito que los hornos industriales, pero nuevamente prima el mayor valor agregado de trabajo, que su capacidad de generar renta, de otro modo será muy interesante ver como las legislaciones fiscales, que son las de mayor rango jurídico sobre las contables, armonizarán estos conceptos en temas como depreciaciones, para ellas el bien tiene una vida útil limitada al tiempo del método aceptado, donde se considera que los edificios por ejemplo durarán veinte años, y cumplido el ciclo, debieron ser repuestos, de no ser así, no se aceptará ninguna deducción, nuevamente se desconoce el valor de uso, en ningún artículo de dichas legislaciones se contempla que cumplido el ciclo del bien, deja de producir renta y que por lo tanto debe ser tratado como un bien improductivo, restando en algo a la renta del período presentado, o por lo menos que porcentaje de incidencia tiene en la misma.

Aún desconozco como se calcula internacionalmente el valor razonable, pero espero que cuando lo sepa, no sean complicadas fórmulas matemáticas que solo expertos entiendan, de igual forma espero que los métodos utilizados respondan a la realidad económica de los países, y algo tan importante como el verdadero valor de uso de la tecnología, recalco nuevamente que en mi opinión la capacidad de generación de renta debe ser vital en la valoración de los bienes, el consumo improductivo nos ha invadido con la tecnología que no da tregua más que a la diversión supersónica de cambio, el goce es efímero y el valor de cambio reducido a pasos acelerados, otro punto no menos importante es la valoración razonable de la naturaleza, su valor razonable es la vida, por lo tanto los valores monetarios no caben, nuestra riqueza natural es incalculable en la importancia para la vida de los pueblos, aquí el valor de uso sí que es importante, en asocio al de conservación ,la universalidad no puede aplicarse a ricos y a pobres por igual,

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: