rutina

Muchas veces nos enfrascamos en las actividades diarias que tenemos que realizar, haciendo de nuestra vida una rutina que no nos permite disfrutar, aunque sea por un instante, de esta maravillosa vida que Dios nos regala.

¿A qué se le llama rutina?

Es una costumbre arraigada, un hábito que permite que realicemos alguna actividad sin razonarla, sin pensar en lo que estamos haciendo porque estamos pensando en otras cosas al mismo tiempo. Muchos dirán “no queda de otra” y contamos los segundos del reloj.

“¡Me levanto a las 5:30 de la mañana, preparo desayuno y lunch de mi esposo porque se va a las 6:30, se va… luego siguen los niños porque se van a la escuela uff! Después sigue el quehacer de la casa, la comida, el regreso de los niños de la escuela, las tareas, la cena y no hay descanso para mi…”, manifiesta Mónica López, ama de casa, quien algunas veces realiza llamadas telefónicas mientras hace sus deberes caseros.

 

rutina

La rutina no es tan mala de acuerdo con psicólogos. Desde pequeños nos encanta la rutina, por ejemplo ¿qué pasa con los niños de la casa? Tienen horarios para comer, dormir, jugar. Su mismo cuerpecito se los pide. En adultos sucede lo mismo cuando existen situaciones placenteras como comer a una hora exacta, lavarnos dientes, bañarnos, dormir.

Lo importante en este tema es comprender y saber si la llamada “rutina” nos está afectando, si nos causa periodos de estrés, si nos está cambiando el carácter, si nos está enfermando. En estos casos se recomienda salir de la rutina.

¿Cómo lo hago?

Relaja tu mente, tomate 5 minutos. Dicen los especialistas que es importante salir del automatismo, aunque sea por unos instantes para que nuestro cuerpo no funcione como un piloto automático, ya que a la hora de cambiar o salir bruscamente de la rutina pudiera haber un desequilibrio en nuestro cuerpo, acostumbrado a la “rutina”.

Existen alternativas como caminar de 10 a 15 minutos después comer. Si eres trabajador te conviene porque relajas cuerpo y mente. Existen muchas empresas que se están sumando a esta noble causa: darle 10 o 15 minutos, incluso media hora, a su empleado para que camine después de comer, sobre todo por el alto porcentaje de obesidad que hay en el mundo.

Si eres ama de casa como Mónica, tomate el tiempo necesario para relajarte. Recuerda que es mejor hacer las cosas con alegría y entusiasmo. Cuando ya tuviste algunos minutos de descanso retoma las actividades y notarás un cambio, incluso harás las cosas más rápido de lo que esperabas, pero con la mente despejada.

Entre otras alternativas busca cosas nuevas y si la cosa está que “arde” como dicen algunos, y si te es posible, tomate unas fabulosas vacaciones a un destino turístico, llévate a tu familia y disfruta de la vida.

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