Roma es una ciudad que me apasiona. Me gusta pasear sus calles llenas de turistas, ir con mi marido a hacer ese turismo cultural que no aguanto en otras ciudades, ver las caritas ilusionadas de mis hijas al disfrutar de una ciudad que para ellas es tan distinta a lo que están acostumbradas en su día a día. En mis vacaciones en Roma he conocido muchos hoteles. Uno de los que más me han gustado fue el céntrico hotel Residenza Di Ripetta.

La Residenza Di Ripetta está en un edificio antiguo que fue un monasterio. Pese a su antigüedad resulta cómodo para una familia con dos niñas de corta edad. Tiene unas habitaciones amplias, luminosas, con unas cómodas camas de matrimonio que te llenan de almohadas y unas salitas dentro del cuarto que se separan del mismo cerrando la puerta corredera. Es como si tuvieras dos habitaciones en una. Lo que no me gusta de sus habitaciones son sus armarios pequeños para meter toda la ropa que nosotros llevamos en las maletas y los suelos de moqueta azul. No me gustan las moquetas en los suelos, y menos en los suelos de habitaciones de hotel. La moqueta, por muy limpia que esté, siempre da sensación de suciedad.

El cuarto de baño de todas las habitaciones es mejorable. Todavía tienen bañeras pequeñas, como las de la serie Cuéntame, tapadas por unas cortinas de color crema a juego con el color predominante del baño.

Este hotel es muy cómodo para hacer turismo. Todo te queda a una caminata de distancia. También te queda bien para quedar en el hotel y hacer menos turismo o hacer el turismo de hotel que me gusta a mí hacer en mis vacaciones en Roma cuando sólo busco un poco de descanso para acabar de leer ese libro que tengo pendiente o para escribir algún libro del que sólo soy una autora "negra", pero que me compensa escribir porque mete ingresos en mi cuenta corriente.

La Residenza Di Ripetta, está situada entre la Piazza del Popolo y la famosa Plaza de España. Yo he estado varias veces alojada en sus habitaciones. Suelo pasar muchas horas en la terraza que tiene con vistas a toda la ciudad eterna y también en el patio interior. Es un patio muy tranquilo que te hace pensar que estás en un palacio en plan princesa.

La última vez que estuvimos quedamos a comer en el Cafè di Ripetta. Para mí unos platos ligeros son más que suficiente para alimentarme. Fuera de casa no tengo tanto apetito. Por eso viajo tanto, entre toros motivos. Para estar en peso de top model una estancia en un hotel me viene mejor que una dieta.

Este hotel te queda a cien metros de la Via del Corso, la calle favorita de mi marido en Roma y a cinco minutos a pie de la estación de metro de Flaminio donde encuentras metro para toda Roma. También queda cerca el Museo del Ara Pacis que siempre se empeña en visitar mi santo esposo. Nosotros nunca llevamos coche cuando vamos a Roma. Prefiero ir en avión y buscar un hotel céntrico como esta Residenza Di Ripetta. Por eso no me importa que tenga un parking privado carísimo. Mis vacaciones en Roma no se encarecen con un parking que no uso.

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