Nuestras vacaciones están siendo estupendamente caóticas. Ha sido una excelente idea optar por unas vacaciones con niños en Galicia. He traído a mis dos herederas, a los niños de mi cuñada Elena y a los cuatro de mi otra cuñada, la que vive en Suiza. con hijas y sobrinos nos hemos metido en uno de esos apartamentos de vacaciones en Galicia, en concreto en La Coruña, la ciudad en la que nadie es forastero.

Los niños pasan el día en la playa de Riazor nadando en sus frías aguas. Mi marido se muere de miedo. Siempre temió quedarse sin hijas porque una ola se las lleva al más allá. Mi santo esposo es muy dramático. Nuestras hijas nadan como la sirenita de Dinamarca.

Peor nadan mis sobrinos. Los dos de Elena sólo se atreven a nadar en la bañera del cuarto de baño. Los cuatro de mi cuñada suiza ni siquiera eso. Evitan mojarse desde que mi cuñada les dijo que podían encoger. Menos mal que tienen una niñera que los arrastra a la duña quieran o no quieran. De lo contrario, hubieran caído en el rechazo social, lo cual sería un drama.

Nuestro apartamento en La Coruña es como el camarote de los hermanos Marx, pero somos felices. Nunca había vivido tanta gente en tan poco espacio. En un piso de sólo 70 metros cuadrados nos apelotonamos un matrimonio, dos hijas y seis sobrinos. Todavía seremos más cuando vengan mi suegra y mis cuñados. Menos mal que mi cuñada Elena no trae a su ex marido. Creo que nuestras vacaciones en Galicia serán inolvidables. Seguro que para el año repetiremos en uno de estos apartamentos de vacaciones en Galicia que alquilan a precio de risa los gallegos, si lo comparamos con los precios que tienen los apartamentos de la Barceloneta en Barcelona.

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