Sobre el uso de guantes sanitarios

Los guantes sanitarios son equipos destinados a proteger totalmente o parcialmente la mano. También pueden cubrir el antebrazo y el brazo. Son una protección eficaz que tiene como objetivo proporcionar una barrera protectora y prevenir la contaminación de las manos del personal sanitario, prevenir que la flora de las manos del personal sanitario se transmita a los pacientes y reducir la contaminación de las manos del personal sanitario con el fin de evitar la transmisión entre un enfermo y otro.

Su uso prolongado puede generar maceración y sudoración en la piel. Se establece su uso sólo cuando sea necesario.

Es necesario manipular guantes cuando se manipule o exista la posibilidad de tocar sangre, fluidos corporales, secreciones, excreciones, membranas mucosas, piel no integra, material contaminante o productos químicos. Se ha de escoger el tipo de guante y la talla adecuada a cada tarea y según las características especiales de cada trabajador.

Su uso no es necesario cuando el contacto se lleva a cabo con la piel intacta del paciente, para coger el teléfono, escribir en la historia clínica o en el ordenador, etc.

Se ha de tener en cuenta que no hay guantes que eviten el pinchazo, pero su uso disminuye en un 50% aproximadamente el volumen de sangre transferida y disminuye el riesgo de transmisiones de agentes biológicos.

Durante el uso de los guantes se ha de considerar el hecho de que su integridad se pierde con el uso y , por tanto, se han de cambiar. La frecuencia máxima de cambio depende de la tarea a realizar y del tipo de guante. Para técnicas invasivas de alto riesgo se recomienda el uso de doble guante.

Después de su uso se recomienda retirarlos inmediatamente, desde la muñeca hacia los dedos evitando tocar la superficie exterior. También es importante lavarse las manos y mantenerlas bien secas e hidratadas.

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