Los universitarios barrenderos podrían dar mucho juego en el Madrid de la señora Carmena. Muchos empezaría a dudar sobre su vocación. ¿Vale la pena ser médico o ser barrendero? ¿Es mejor ser profesor o es mejor ser barrendero? Habrá más de uno que cambie la filosofía por la escoba si la alcaldesa de Madrid decide darles un sueldo mileurista.

Lo malo es que la señora Carmena no piensa en pagar. Lo de los universitarios barrenderos es para ella algo así como una versión más de la economía colaborativa que está tan de moda. Se trata de trabajar sin cobrar. En la mili de antaño se hacía lo mismo, pero dentro de un cuartel donde la puerta tenía una leyenda que decía "todo por la Patria".

Los universitarios no quieren ser universitarios barrenderos. Ayer salían en radios y televisiones jóvenes, casi todos del PP, que no querían ni ver una escoba delante. En casa tampoco la usan. Recurren al robot limpiasuelos que han comprado sus padres con un préstamo que se suma a la hipoteca y a unos seis préstamos más que han financiado objetos de consumo necesarios en una casa del siglo XXI.

No creo que Manuela Carmena consiga que muchos universitarios se apunten al grupo de universitarios barrenderos. Los jóvenes no quieren barrer ni los restos del botellón. Los sindicatos de los barrenderos tampoco quieren que lo hagan: para barrera ya hay gente, personas que temen quedar sin trabajo si a los estudiantes de las Universidades madrileñas les da por ponerse a barrer gratis las calles.

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