La Unión Europea

En los últimos años se ha acrecentado el problema de la migración de personas procedentes del continente africano y de Oriente Medio hacia Europa. La Unión Europea viene realizando, desde hace ya algunos años, reuniones para poder legislar y regular el cada vez mayor tránsito de personas procedentes de zonas de conflicto (por ejemplo, Siria) y que, como refugiados, que sería el término más exacto, buscan una salida a una situación de riesgo vital, no sólo referida a un problema económico, es decir, que traten de salir de su país de origen buscando un trabajo y una vida mejor, sino que lo que buscan principalmente es salvar su propia vida, por la persecución que, por un motivo u otro, vienen sufriendo.
En este sentido, las discrepancias surgidas entre los distintos estados miembros son importantes. En su Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), se ha venido legislando sobre política migratoria y de asilo.
Tratados como el de Amsterdam (1999) o el de Lisboa (2009) han remado en esa dirección tratando de adoptar una política común para todos los estados miembros en cuanto a materia de asilo, pero a día de hoy no parece vislumbrarse ese punto de encuentro que aúne esfuerzos en pro de un consenso. De hecho, uno de los factores que parecen haber provocado la intención de salida de la Unión Europea del Reino Unido (Bexit) es precisamente el hecho de no haber podido encontrar esa salida a los miles de migrantes que llegan a Europa. La Unión Europea distingue entre el migrante irregular o el migrante refugiado. Respecto del primero, la intención es devolverlo a su país de origen, pero respecto del segundo, es un asunto que parece quemar en el seno del Organismo, siendo una de sus últimas decisiones del Consejo Europeo la proposición de crear Centros o “Plataformas regionales de desembarco”, que permitan distinguir, como decíamos, entre migrantes económicos y aquellos que necesitan una protección y un respaldo internacional.
Algunos países del norte de Europa recriminan a países del sur el hecho de que no controlen más firmemente sus fronteras, ya que, una vez dentro de la Unión, el migrante puede circular con cierta libertad, y moverse de un país a otro. Por otro lado, los paises del sur, como Italia o Grecia, están recibiendo al grueso de dichos movimientos migratorios y no están por la labor de ser los principales actores de una película que afecta a todos y cada uno de los miembros. De hecho, Turquía, que había firmado un Tratado con la Unión Europea para devolver a las personas que querían llegar a Grecia, no tiene intención de cumplirlo, por lo que será otra vía de llegada, en este caso a las costas griegas.

Refugiados

La Unión Europea y los refugiados es un asunto de interés general. Una de las últimas recomendaciones o propuestas realizadas por la Unión Europea, y que antes mencionábamos, ha sido instar a los distintos gobiernos a tratar como propuesta la creación de centros o campos de refugiados fuera de la Unión Europea, es decir, en países del norte de Africa, siendo las instituciones comunitarias las encargadas de garantizar las condiciones necesarias, mediante las aportaciones económicas y de recursos oportunos. Son las llamadas “Plataformas regionales de desembarco”. Se trata así de alejar a los extranjeros irregulares del bloque comunitario. Pero no parece que muchos países estén por la labor de llegar a acuerdos, por ejemplo, Marruecos.
Dicha propuesta tiene un futuro complicado, no parece que pueda prosperar, ya que ha despertado muchas dudas legales entre los expertos en derecho comunitario, porque supone establecer un ámbito de jurisdicción europea fuera del territorio de los Estados miembros.

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