Era una joven cuando resultó embarazada, producto de relaciones amorosas con otro joven que la encandiló , se amaron intensamente lo que resultó en una hermosa niña, que fue creciendo, bajo su cuidado, ya que el padre desapareció de su entorno para no verlo más. La niña empezó su incursión escolar en uno de los Nidos o jardines de la ciudad, donde empezó a relacionarse con sus compañeros de aula, a los que concurrían niños y niñas, la mayoría hermano y hermana, la parejita ideal de toda relación matrimonial o de convivencia. Atrás quedaron los tiempos de familias numerosas. El cuadro de la madre soltera, con una hija en crianza, se completaba con el trabajo diario de la madre. La niña vivaz como todos de su edad no tardó en notar la diferencia de ella que concurría sola al Nido, y la situación de sus compañeros de aula, hermanos que formaban la parejita ideal. El antiguo consejo de los amigos de antaño, se puede resumir en el diálogo siguiente: -¿ Cómo está tu hijo? -Bien, muy bien. -Ya pide Apa -Ja, ja já. Todavía nó. El Apa del diálogo susodicho, se refería a si ya pedía su hermanito o nó. La niña del relato, empezó a pedir su hermanito, en forma reiterada. La madre consideró la situación y decidió tener la parejita. Dada sus ocupaciones diarias, amistades no le faltaban. El afortunado elegido por la Madre en busca de la parejita, cumplió su cometido después de reiteradas reuniones agradables y sostenidas, por lo que nueve meses después, la feliz madre ya lo era de la parejita tan reclamada por su niña. El cuadro de madres solteras es cada vez más notorio en Perú, dando lugar a un sin número de situaciones, como la descrita, que a la sazón viene a ser una de las múltiples situaciones que se pueden producir.

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