Valmai Roche, una socialité de la ciudad de Adelaida Australia, ha dejado claramente al margen a sus hijas de su testamento, porque creía que las mujeres habían conspirado para matar a su madre. Roche les dejo “30 monedas de plata de la mas baja denominación” es decir solo un dólar y medio.

Esta misma cantidad dejo a su ex marido Roche John, un individuo que se desempeñó como alcalde de la ciudad en los años 1975-77.

La fortuna de Roche superaba los tres millones de dólares al morir, aparte de algunas propiedades y joyas.

También dejó a sus hijas a partes iguales sus joyas, pero en un giro digno de una novela de misterio con asesinato incluido, dijo que las mujeres deben de contestar correctamente un cuestionario relacionado con sus diarios personales a partir de enero de 1974 hasta octubre 1981 antes de que puedan reclamar la herencia, si fallan no se les darán nada.

En un desprecio más a sus hijas, la señora Roche legó sus millones sobrantes a los Caballeros de la Cruz del Sur, una organización de caridad de la Iglesia Católica Australiana.

En un intento por obtener el acceso al dinero, sus hija Deborah Hamilton, Fiona Roche y Roche Shauna, ha preparado un caso en el Sur de Australia en el Tribunal Supremo. Afirman Sra. Roche no estaba bien de sus facultades cuando redactó el testamento en 1981, y que son sus legítimos herederos.

La Sra. Roche, quien murió el año pasado a los 81 años, dejó a sus hijas solo “30 piezas de plata de la más baja denominación” es decir monedas, alegando que era “mucho dinero de sangre como el de Judas“.

El único cambio que hizo a su testamento fue en 1987 cuando ella declaró que Fiona, que está ahora a cargo de las empresas familiares, el Grupo Roche, también podría tener un escritorio del imperio francés.

En el documento, la señora Roche “excluye” a sus hijas y a su ex esposo, de quien se divorció en 1983.

Según los documentos judiciales, la Sra. Hamilton afirmó que su madre había acusado a sus hijas y su ex marido de haber “ayudado, provocado y conspirado” para matar a Dorothy Haber Maude, su madre, cuando estaban “en condiciones de impedir la muerte, pero no lo hicieron con ánimo de lucro” o, alternativamente,”toleraron el asesinato”.

La señora Haber murió en un asilo de ancianos en Plympton, Australia del Sur, pero los documentos de la corte no revelan cómo falleció. Un portavoz de la policía del Sur Australia dijo que no tenía conocimiento de una investigación criminal sobre esa muerte.

La Sra. Hamilton alega que su madre tenía “delirios” que le hacían incapaz de “hacer una disposición razonable y adecuada de sus bienes”.

El caso volverá a la corte el próximo mes.

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