Hasta ahora había  pocas, aunque importantes, pruebas de la relación existente entre la dieta y el cáncer de próstata. Pero un estudio nuevo, realizado con ratones, demuestra que una alimentación baja en grasas, es la mejor forma de evitar el desarrollo de este tipo de cáncer y su crecimiento. Un estudio publicado por el Journal of the National Cancer Institute de EEUU ha demostrado que los tumores de próstata crecían sólo la mitad en los ratones que consumían dietas con un 21 por ciento de grasas, frente a aquellos otros alimentados con un 40 por ciento (el nivel de lípidos que se suele consumir en Estados Unidos). 

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