UN RIO QUE CLAMA POR AYUDA

 

Yo era hermoso y transparente hace tiempo.

Desde las cumbres elevadas lugar de mi nacimiento.

Corría silencioso por verdes y extensos bosques.

Por apacibles llanuras me extendía hasta el mas allá.

Corría muy alegremente por las extensas praderas.

Y por los campos otoñales en noches de luna llena.

El sol con su hermoso brillo acompañaba mi marcha.

En el largo recorrido desde los  páramos hasta el mar.

Me bañaba con caricias, alumbraba las cañadas.

Y en mí, los rayos vespertinos radiantes se reflejaban.

Yo seducía al caminante con mis cristalinas aguas.

Que descendían apacibles desde las altas montañas.

Donde las nubes su rocío al amanecer destilaban.

Para surtir los arroyos que alimentaban mi cauce.

Pero un día se asentó el hombre sobre mis riberas.

Destruyó los extensos bosques que me rodeaban.

Me despojó en su ambición de la naturaleza protectora.

Destruyó el manto verde que cubría aquellas laderas.

El fuego consumió, lo poco que de ellas quedaba.

Dejando solo escombros y desolación a su paso.

Así se volvieron cenizas las maravillosas selvas.

Las que me resguardaban, de los terribles veranos.

La neblina que se posaba sobre las altas montañas.

Ya no volvió a visitar las aquellas sedientas cimas.

Fue entonces cuando  mis aguas comenzaron escasear.

Ya no fluían abundantes por las cuantiosas cañadas.

Los riachuelos que abundaban fueron desapareciendo.

Igual que los manantiales que fluían en las cordilleras.

El hombre contaminó las pocas aguas que quedaban.

Las envenenó vertiendo sus desechos industriales.

Atentó contra mi vida botando en mí sus basuras.

Me hirió de muerte vertiendo sus aguas negras.

Ante tanta injusticia todos guardaron silencio.

Ante tan grave atentado no han condenado al culpable.

Me siento moribundo por  las múltiples heridas.

Todos los médicos dicen que no pueden ayudarme.

Que la muerte que se avecina es difícil de evitar.

Me quedan solo recuerdos de aquellos viejos tiempos.

Cuando florecía la vida dentro y fuera de mi.

Cuando aves y animales se me acercaban sedientos.

A visitar mis corrientes para  saciar su sed.

Hoy  el que me visita no se acerca a mis orillas.

Solo mueve su cabeza y se va desconcertado.

Si el pueblo me escuchara y me extendiera su mano.

Si todos se propusieran curaría mi enfermedad.

Volvería a ser  el mismo donde florecía la vida.

Fuente de  vida y salud para rodas las criaturas.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: