Un ángel desconocido

Ella iba caminando totalmente distraída, sus pensamientos flotaban ambiguos y distantes, las hojas de otoño bajo sus pies crugían y se fragmentaban como frágiles copos de nieve, pero a ella no parecían inmutarla, pues en su mente existían otras penurias que la alejaban del mundo casi permanentemente, ¿cómo resolver aquel problema que atormentaba su alma?. Magdalena se debatía entre lo correcto y lo que era bueno, dentro de sí las dudas la sacudían en un torbellino de emociones y sentimientos entremezclados, pero ¿cómo tomar la decisión más adecuada?, ¿quién podía orientarla?, no podía decirles nada a sus padres, ella casi estaba segura de lo que dirían, su padre la recriminaría por haberles fallado, por no saber pensar en las cosas que ella hacía, su madre simplemente se pondría a llorar, por supuesto su madre acataría lo que su padre decidiera, tampoco no podía decirles a sus amigas pues ellas de seguro le aconsejarían ideas alocadas y prohibidas ideas que sus profesores decían que eran crímenes, entonces ¿a quién acudir?. Mientras andaba, observaba a las personas ha su alrededor, a nadie parecía afectarle lo que sucedía con Magdalena, todos pasaban junto a ella como si se tratara de una parte ornamental de la ciudad, es más Magdalena pensaba que para la gente ella era invisible, pues a nadie le importaba lo que en la vida de aquella muchacha sucedía, sus grandes ojos color miel estaban apagados como si la luz no podría hacerlos brillar, su pelo largo y castaño palidecía bajo los rayos del sol, su figura se movía entre las sombras que dibujaban las estructuras arquitectónicas de la gran ciudad, como un fantasma melancólico y desalineado. Pero cuando más se sentía desgraciada por su destino, vio caminar por la acera unos pasos más allá de ella, a un hombre invidente que iba despreocupado abanzando aferrado a su fiel amigo un bastón blanco, el hombre marchaba tranquilo, ella se acercó un poco más y vió en el rostro de aquel sujeto una gran sonrisa dibujada, entonces ella pensó para si misma ¿porqué está tan feliz?, pero en ese instante varias cosas sucedieron al mismo tiempo, aquel sujeto había bajado los pies de la acera y se disponía a cruzar la calle, pero no se dio cuenta que un automóvil venía a gran velocidad, mismo que no parecía tener intenciones de reducir su marcha, entonces cuando el hombre iba a ser atropellado Magdalena asió por el brazo al hombre aquel y lo arrastró lejos del peligro, pero lo más extraño que pudo percibir la muchacha es que parecía que a nadie le sorprendió lo que hacia instantes atrás se hubiera convertido en un accidente lamentable, pero la gente aun realizaba sus actividades y continuaba su camino como si nada hubiece sucedido.

Ahora que veía bien al hombre, descubrió que era más joven de lo que ella pensó, en su rostro aun se dibujaba una sonrisa, en sus ojos cafés no se vislumbraba signos de temor o angustia, por el contrario aunque sus ojos no reflejaban vida tenían un cierto atisbo de gran felicidad, entonces ella comenzó a recriminarlo, ¿qué le sucede a caso quería morir?, ¿porqué aun sonríe?, ¿no se dá cuenta que estuvo a punto de perder la vida?, y a pesar de ello ¿aún se ve feliz porqué, porqué!?, si no hubiera sido por mi ahora estuviera votado en medio de la calle, hubiera sido un muerto desconocido más de la ciudad, al cual nadie daría importancia y ni siquiera le brindarían ayuda, es que no se da cuenta de que necesita ayuda?.

Aquel joven, apoyó a su fiel amigo bastón en la pared, luego le dijo a Magdalena, ¿me das tus manos?, ella quedó algo sorprendida por la petición, titubeó por una fracción de segundo y luego se las alcanzó, él las tomó entre las suyas, luego las soltó y de repente subió sus manos y las posó en el rostro de la muchacha, entonces le dijo ¿estás segura de que soy yo el que necesita ayuda?, veo en tu alma y se que hay algo que te está torturando, ¡quizás no me ayudaste tanto a mi como te ayudaste a ti!.

La muchacha por un momento pensó, en empujar al sujeto que acababa de ayudar y salir corriendo de ahí, pero se contuvo y le dijo ¿qué sabes tu de mi?, ¿quién te crees para decirme lo que me pasa?, ¿no tienes idea de quien soy yo, ni de los problemas que tengo?.

¡Oh si!, si tengo muy claro lo que te sucede mi querida Magdalena, ¿pero cómo sabes mi nom…..?, eso por ahora no importa mi dulce niña, ven conmigo, tengo algo que hablar y mostrarte.

El joven tomó de nuevo a su amigo bastón y comenzó a andar, la muchacha lo veía abanzar pero ella no se movía, quizás porque descubrir que ha alguien no le era indiferente sus problemas, que era importante para otra persona y que además a alguien le interesaba lo que sucedía con ella, entonces un rayo de claridad iluminó su mente, así pensó para si misma, ¿creí que a nadie le importaba lo que ocurría conmigo?, entonces como una fuerza invisible le empujara hacia adelante, comenzó a seguir a aquel extraño joven, se puso a su nivel y le dijo ¿dónde vamos?, tranquila todo se te aclarará a su tiempo, sólo sígueme.

Caminaron por varios minutos, luego llegaron a un edificio viejo y el joven le indicó que ingresaran en dicho lugar, Magdalena inquirió ¿estás seguro de que es aquí?, éste es un edificio viejo y parece que nadie vive en él, además no parece seguro, el joven dijo es aquí tu sólo sigue adelante, entonces entraron en aquella ruina y comenzaron a ascender piso tras piso, finalmente el joven se detuvo en un apartamento no distinto a los otros, empujó la puerta que no opuso resistencia, cruzó el salón hasta llegar ha un balcón que daba a la calle, depositó a su amigo bastón en un rincón del lugar y se apoyó en la baranda del pequeño balconcillo, le pidió a la joven que se situara a lado de él, ella lo hizo así y se quedaron en silencio por unos minutos.

¿Sabes porqué hiciste eso?, de ¿qué hablas? Interrogó la joven al muchacho, pues eso de salvarme, no la verdad no sé porqué lo hice, yo creo que si lo sabes y te niegas a enfrentar la verdad, de ¿qué verdad hablas?, no es obvio Magdalena, tu amas la vida, lo que hiciste no es más que el reflejo del ser que llevas dentro, el acto que efectuaste se llama desinterés genuino, es algo que pocas personas poseen, pero dentro de ti hay algo que te mortifica y inquieta tu alma, entonces Magdalena se alejó de la barandilla y le preguntó, a todo esto ¿quién eres tu?, ¿cómo sabes qué acontece conmigo?, ¡realmente no importa eso!, lo que si importa es que tu alma necesita ayuda y yo puedo dártela, solo necesitas confiar en mi, ¿confiar en ti?, ¿cómo puedo confiar en ti, si a penas te conozco?, Magdalena movió la cabeza y rió entre dientes, ¡conocerte!, digo conocerte y ni siquiera se tu nombre y para terminar de empeorar mi frase, tú pareces conocerme más que yo misma, luego alzó las cejas y con tono irónico dijo: ¡dígame señor sabelotodo, ¿qué es lo que tortura la quietud de mi alma y cómo puede vuestra excelencia ayudar a esta simple mortal?!.

Luego de un corto silencio el desconocido habló: se que llevas en tu vientre un hijo al cual no sabes si deseas o no, también sé que estás en el dilema de hacer lo que los demás te dicen que está bien, pero en realidad estás confundida; Magdalena dio unos pasos para atrás, el tono de sus mejillas adquirió un rojo fuego, su mirada era mezcla de asombro y miedo, trató de hablar pero parecía que un nudo subía y bajaba por su garganta impidiéndole articular frase alguna, el misterioso joven, se acercó a ella y le tomó las manos, ella intentó zafarse pero los músculos no le respondían, era como si su voluntad le hubiera abandonado, entonces sacando fuerzas de flaqueza dijo casi entre susurros: ¡suélteme!, ¡usted me ha ido espiando!, además creo que es un mentiroso, ¿mentiroso yo? ¿porqué dices eso?, porque creo que usted ve y me ha ido espiando y que me trajo aquí con mentiras para hacerme daño, ¡jamás Te haría daño!, entonces ¿qué quiere de mi?, simplemente ayudarte, no le creo señor.

Magdalena escúchame e venido desde muy lejos para darte mi ayuda, óyeme unos minutos y si no te convences de mi ayuda puedes irte, no trataré de detenerte, jamás pasó algo como eso de hacerte daño por mi mente, la muchacha se tranquilizó y dijo débilmente: ¿dígame entonces cómo puede ayudarme?.

El joven bajó un poco el tono de su voz, casi sonaba melodiosa pero algo inquietante también, luego dijo: oyes Magdalena, ¿escuchas a la gente de ahí abajo? que camina, ¿cómo si no les importara nadie más que ellas mismas?, ¡pues sí! dijo ella tímidamente, pues en realidad no es que no les importe los problemas de los demás, si no es que también tienen sus propios problemas y al igual que tú, creen que a nadie les importa, la verdad es que todo esto es un problema de comunicación, de egocentrismo y en cierta medida mayor a falta de solidaridad, la gente está tan inmersa en sus conflictos que no se da un minuto para ver al que va alado suyo, tiene tanta prisa por llegar a un lugar que ni siquiera sabe donde es, que se olvida de bajar la mirada un instante para ver que alguien está caído en aquella carrera en la que se a convertido la vida, porque la vida de hoy es un ir y venir sin fijarnos por donde vamos ni con quien.

Parece que estubiéramos compitiendo unos contra otros, que lo significativo es llegar más lejos que los demás incluso si para ello tenemos que pisar y continuar por encima de algunos, otras personas hacen caridades pero no por el gusto de hacerlo sino por ganar metros en la carrera o por subir unos peldaños, no te negaré que existen unos y unas cuantas que en realidad desean ayudar a los otros, pero la mayoría lo hace por aparentar que son personas caritativas, pero ¿a caso esas mismas personas alguna vez se detuvieron para enterarse de los problemas reales de a quienes ayudan?, ni siquiera se dan la molestia de un segundo para saber sus nombres?.

Pero tú no Magdalena, ¡o no, no eres así!, yo se que en tu interior existe un ser maravillozo, tienes tanta calidez y amor que ofrecer al mundo, no te niegues la oportunidad de ser alguien en esta vida, ni tampoco le niegues a ese pequeño ser que llevas dentro el disfrutar del mundo, ¡por que tú no sabes en que se podría convertiral crecer!, pudiera ser un científico que halle la cura de alguna enfermedad incurable hasta hoy, un trovador, un poeta, o ¿quien sabe que podría llegar a ser?.

Pero también es cierto, que el mundo de hoy no es lo que uno quisiera, pero eso no te atemoriza, ¡o no, querida niña!, lo que te da miedo es lo que los demás piensen de ti, pero te digo olvida a los que te critican, ellos tienen la mente cerrada no son capaces de ayudarse ni así mismos, están tan enfrazcados en querer el mal de los otros que dañan y pudren su alma, se dejan envolver tanto en el manto de la rutina que es la peor enfermedad del universo, ¡pues sí aunque no lo creas ¡la rutina acaba con más vidas que todas las enfermedades existentes, pues ella te transforma en un autómata, en un ser sin alma casi como si fueras un cascarón bacío, destroza tus sueños, tus anhelos, tus deseos, tus metas, desgarra con sus manos de desesperación y astío la puresa que habita en el corazón del ser humano, crea escisiones tan grandes y profundas en la escencia de cada persona que son difíciles de unir, en si la rutina acaba con el amor, con la alegría, con todo lo bello que nos hace humanos.

Por eso a guiza de concejo, te digo; para que tú Magdalena puedas tomar una decisión correcta, simplemente escucha a tu corazón, él te dirá lo que debes hacer. Pero tienes que tener claro a tu corazón, librarlo de incertidumbres, llenarlo de comprensión, solidaridad, sinceridad, entendimiento, pero hablo de aquellos aspectos personales, que nadie más puede aprenderlos por ti, porque tienes que practicar esas cualidades contigo misma, antes de tomar cualquier decisión, sin ellas tu corazón será un volcán dormido, un ruiseñor sin voz, por eso háblate, sincérate y reflexiona sobre toda tu vida, date la oportunidad de ayudarte a ti primero antes de pensar en ayudar a alguien más, comprende tus sentimientos, emociones, frustraciones, en si ámate a ti como nunca lo haz imaginado, finalmente llegarás a un punto de entendimiento de tu ser, sabrás lo que quieres hacer con tu destino, trazarás la ruta de tu existencia, al tiempo que serás capaz de unir en tu red vivencial a los demás, piensa bien en todo lo que te digo, sólo de esa manera ¡podrás saber quien eres tú! Y de ese modo serás capaz de cembrar solidaridad, porque la solidaridad empieza por uno.

Y eso mi dulce niña es lo único que realmente importa, si sabes quien eres sabrás como actuar y decidir adecuadamente, no te conviertas en un ser mecanisista y rutinario, no permitas que tu alma se divida en miles de pedacitos que luego resultarán casi imposibles de volver a reunir, ya que esto último es más difícil de efectuar, sé que el mundo es un infierno en vida, ello es porque todos hemos contribuido para que así sea, tantas muertes, tanta violencia, tanta ira, rencor entre nosotros mismos, la tierra se ha vuelto un lugar inseguro porque nosotros así lo hemos querido, pero al igual que en medio del decierto existe agua, en este mundo también existe la esperanza, la fé de que un día despertaremos y nos hallaremos frente a un lugar mejor, eso sólo será posible si somos solidarios unos con los otros, entiéndeme bien no quiero decir con ello que mañana te levantes y salgas a dar pan a todos los pobres del mundo, para nada eso solo es un placevo inútil y sin sentido, haz pequeñas obras empezando por ti, ayuda a una o dos personas o a las que puedas, pero de una en una; algunas personas crerán que estás loca pero insiste si el ser humano diera un instante de su vida para ayudar o si quiera escuchar el problema de algún otro, este mundo sería mejor, pero nadie se detiene en esta carrera todos corren y buscan llegar primeros, como si lo importante fuera ello, lo importante en la vida es el valor que le das, lo que tiene un significado es lo que hagas con ella, no conseguir el mejor trabajo, tampoco es tener el carro del año, o ni siquiera creer poseer la familia aparentemente perfecta ante la sociedad, tampoco consiste en conformarte con lo que te llega sin luchar, la mediocridad conlleva a la rutina, y de ahí a la muerte del alma.

Sé que harás lo que tu corazón dicte, se también que lo que te diga tu corazón estará influido por eventos positivos, porque estoy seguro que me haz entendido, Magdalena salió de aquel lugar distinta a como llegó, sus ojos denotaban fulgor, su figura se movía como si cada movimiento empujara e hiciera que el cosmos girara solo porque ella estaba viva.

Entonces el joven se dio la vuelta en dirección a la calle, alzó los ojos a un punto distante y dijo: ahora te hablaré a ti ¡si, si te hablo a ti!, tú que estás tras la pantalla, tal vez pienses que esto no es más que un simple monólogo sin sentido y vacío, ¡pues no lo es!, lo siento lector te haz equivocado, lo que le dije a Magdalena es lo que tú también deberías ponerte a pensar, cuestiones tan vitales como ¿quién eres tú en realidad?, ¿Qué haz hecho por mejorar el mundo?, alguna vez haz ayudado a alguien?, o por lo menos te haz ayudado a ti?, no, no digas que estás bien, no te mientas a ti, puedes mentirle a todos pero no a tu alma, en el fondo sabes que todo lo que aquí se a dicho se aplica a ti, pues como muchos haz creado a tu alrededor una burbuja invisible que crees que te protege de todo, pero no ¡o no, te equivocas!, sabes en tu interior que hay verdad en lo que digo, no trates de huir ¿porque sabes algo?, a donde puedes huir si los problemas de nuestras vidas los hemos ido creando nosotros mismos, entonces ¿a dónde puedes escapar, para estar lejos de ti?, pero también debes darte cuenta que existe en ti, la posibilidad de hallar la solución.

Oye, atentamente, la vida no es tan mala, es verdad que existe mucha maldad en el mundo, mucho dolor y sufrimiento, no puedo mentir, diciendo que la vida siempre será un lecho de rosas, eso jamás será así, pero podemos hacerla mejor dando un poquito de nosotros a los demás, echándole la mano de vez en cuando al que más te necesite, pero con el compromiso de que ese alguien también ayude a otro en igual o peor circunstancia que él o ella, no hablo de darle dinero a alguien cada vez que te pida, sino de una ayuda en un sentido más profundo, es decir, ayúdale dentro de tus posibilidades en lo que puedas pero no dejes que por ayuda esa otra persona entienda auxilio perpetuo, porque lo importante que hay que hacer notar a alguien que ayudas es que luego de tenderle la mano él o ella tendrán que seguir adelante por su cuenta, el camino de la vida es para ayudar a levantarse, para que luego el caído pueda continuar sin ayuda es decir, por sus propios medios, pero lo más importante es que después esa persona o personas puedan ayudar a otras más hasta formar una cadena que se extienda por todo el mundo, si uno ayuda a 3 personas por lo menos y esas a su vez a otras 3 cada una, por efecto multiplicador habremos ayudado a que el mundo sea en un futuro cercano un mejor lugar, tal vez estas palabras a algunos les sonarán bacías y absurdas, simplemente decirles que está bien, quédense en su burbujita de cristal y crean que nada les afectará, que el universo gira entorno suyo, continúen mintiéndose y al término de su vida se darán cuenta que ustedes fueron las personas con ideas y palabras bacías y absurdas, que no pudieron ver más allá de su nariz, seguramente criticarán lo que hagan los demás, es más es posible que crean que no necesitan ayuda, que solo necesitan que los demás los dejen en paz, lástima lo más bello de la vida humana es la sociabilidad, condición que hemos perdido pues ahora somos más bien solitarios o solitarias en medio de una marea de personas, a la cual no queremos acercarnos ni dejamos que se nos acerquen, pero esa es su decisión, pero si al menos pude llegar a 3 personas y ellas han entendido el mensaje aquí plasmado, sabré que eh aportado e hice algo significativo en mi vida, que rompí la rutina y además salvé mi alma, es decir, me tracé una meta y la alcancé ¡ahora alcánzala tú!.

Si quieres unirte o necesitas ayuda, como todos los demás lo necesitamos acércate y entre todos podremos ayudarnos y darle al universo un granito de esperanza para ver un mejor amanecer cada día, sólo precisas dar el primer paso, que es reconocer que requieres ayuda, para ello aquí estamos con las manos extendidas y el corazón abierto, dispuestos a ofrecerte y brindarte el auxilio que podamos darte, ven y no le temas a la oportunidad de ver la realidad tal como es, es decir, verla con los ojos del alma que son los que en verdad valen. Un minuto de duda es bueno, pero vivir en la incertidumbre es estancarte para siempre en el crecimiento de tu ser, no le niegues a tu espíritu la libertad que es su alimento, ni le evites disfrutar de la belleza que es esta grandiosa vida, más allá de lo que te haya sucedido, que te esté pasando o que en el futuro te sucederá, vive la vida no como si fuera el último día, ¡porque no lo es!, vive la vida como la quieras vivir sin dañar a los demás, pero sin dejar que te dañen a ti, vive en plena solidaridad solo así descubrirás el significado de: ¿porqué estás aquí?.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: