Me llama la atención su cara descuidada. Un bello fino y rubio cubre todo su rostro. Las cejas, muy pobladas, se juntan en el entrecejo y sobre sus labios se ha formado un fino bigotillo. Algunos pelos negros aparecen en su barbilla. Es seguro que hace algunos años el rostro de las mujeres de campo estuviera así de descuidado. Al menos eso es lo que me llega en ese momento a la mente. Sus ropas están elaboradas con telas bastas, y pesadas probablemente. Seguramente, no son cómodas de llevar. Bajo las largas mangas aparecen unas manos poco femeninas, grandes y fuertes, acostumbradas al trabajo duro, con las uñas descuidadas. Se puede percibir su tacto áspero.

Es una mujer grande, caminando ligeramente encorvada, arrastrando una maleta grande y pesada. Hace mucho calor para su indumentaria, pero seguramente no dispone de otra y ella no da importancia ni al calor, ni a las características de su ropa. La he dejado junto a la estación de autobuses. Tiene que coger un autobús para dirigirse a otra provincia y llega con el tiempo justo. Entra por la puerta y se detiene mirando hacia las diferentes ventanillas. El nombre de las diferentes compañías aparece en ellas, pero allí no está la respuesta que busca. La observo desde el exterior y percibo que intenta mantenerse serena y buscar una primera respuesta a sus dudas. A esta mujer, acostumbrada al trabajo duro y a servir a los demás con humildad, a no dar importancia a lo exterior y que vive con absoluta austeridad, no le dicen nada la multitud de carteles de la estación; más aun, la confunden porque lo que destaca son los nombres de las compañías que operan en ella, pero no los destinos de las mismas. Eso sólo es una muestra de la vanidad de nuestra sociedad que, sin duda, tiene muchas cosas buenas, pero ésta no es una de ellas.

Entro en la estación y me dirijo a ella:

¿Puedo ayudarla, hermana?

Tenía razón; no sabe a qué ventanilla dirigirse. Hay una veintena.

Tengo que coger un autobús que sale en cinco minutos a Alicante.

Venga. La compañía que va a Levante es ésta… Mire, la hermana tiene que ir a Alicante en el autobús que sale a y media.

… dársena 62. Sale ya.

¿Dónde sale el autobús? Pregunta.

Déjeme la maleta, por favor, y sígame.

Apresuradamente, me dirijo a las rampas automáticas que bajan hacia las dársenas. Entro en una de ellas y me giro para verla. Cuando llega al borde, mira asustada a la rampa que se desliza de forma automática.

No lo piense, hermana. Le digo.  No lo piense, adelante.

Da un paso adelante con la misma resignación que ha aceptado todas las demás renuncias en su vida. Con firmeza y con la seguridad de que, en todo caso, no está sola.

El conductor del autobús me ayuda a cargar la maleta y se hace cargo de entregársela personalmente en el destino. Gesto que le agradezco por ella.

Ya está todo, hermana. En el billete tiene el número de su asiento. Buen viaje.

Gracias, gracias. Sin duda, el señor me ha enviado un ángel. ¿Tiene usted fe?

Con muchas dudas, pero sí, diría que sí ya que, dentro de los muchos problemas que arrastro, sigo mirando al futuro con confianza y cada día creo ver las señales que me reafirman en ella.

¿Cómo se llama?

José Miguel.

Durante el viaje voy a rezar por usted, José Miguel, para que el señor le ayude a enfrentarse a sus problemas con sabiduría. Muchas gracias.

Gracias, hermana. Dios la bendiga.

Me alejo con su imagen en la retina. Esa mujer grande. Descuidada en su aspecto físico. Con ropas demasiado pesadas y ásperas, pero limpias. De pie, junto a la delantera del autobús. Haciendo un gesto de despedida con su mano. Con una dulce mirada en sus ojos. Ojos que muestran el sufrimiento que han visto en un matiz de tristeza. Mientras sus palabras retumban en mi mente: “El señor me ha enviado a un ángel”.

Si hay algo seguro es que yo no soy ningún ángel, mucho habría de caminar para alcanzar tal consideración. Pero quizá el señor me utilizó para facilitar el camino de su sierva. Al menos eso es lo que yo creo. “Rezaré por usted…”. Es otra de las señales con que cada día me encuentro para mantener mi fe.

 

Josemi

22/08/2010

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