Eran las cuatro de la mañana del treinta y uno de diciembre del año dos mil ocho, de pronto sobresaltado y sudoroso despierta el joven Ancizar; calmándose enseguida al mirar que se encuentra en su cuarto y que su angustia vivida sólo había sido producto de una pesadilla; ya calmado se le hace imposible conciliar el sueño, invadiendo su mente en darle  algún significado a  su tenebroso sueño, del que no sacó ninguna razón de ser; luego decidió ocupar el resto del amanecer de aquel último día del año en pensar los planes de celebración  junto con su familia y amigos, por lo que al empezar el día después de su baño acostumbrado,  siendo  en este día su baño más animado y esperanzador, pensando en el estrene de su ropa, pues  era costumbre para Ancizar ponerse  ropa nueva en esta fecha, con la firme creencia  que así no le faltaría ropa el próximo año y ya bien acicalado y orgullo  de su estrene se dispuso a desayunar junto con su familia centrando la conversación de  los integrantes  de la familia, quién sería el encargado primero de conseguir los materiales para la elaboración del muñeco del año viejo y su posterior elaboración; un muñeco de acerrin y trapos viejos que se tiene como ritual en la región donde vive Ancizar por    tradición y creencia  que con la quema  de este muñeco en los últimos minutos para acabar el año, se conjugaría todo lo malo y desgracias que paso en el año que se va y así vendrán nuevos y bienaventurados augurios, trabajo, salud, bienestar, dinero  y vida plena; tarea que sin vacilación alguna Ancizar aceptó, dedicándose a su elaboración  sin parar el resto de la mañana  hasta casi aproximadamente las tres de la tarde cuándo terminó de realizar el pintoresco muñeco, satisfecho de su obra de fin de año, se animó a llamar a un puñado de amigos con el fin opinen sobre su creación; mismos que no tardaron en llegar y ante la felicidad de tener ya un muñeco que quemar y despedir en los últimos minutos del año y  empezó la recocha  hacía su creador manifestándole que el muñeco había quedado idéntico a su creador y que al final del año no sabrían a quien de los dos lo sacrificarían por su gran parecido. El ambiente del día fue subiendo y era necesario energizarse  un poco y  no hubo otro consenso entre todos que el maldito alcohol disque para brindar y animar el día, así paso el resto de tarde y entró ya la noche de final de año en donde Ancizar acompañado de sus inseparables amigos seguían acalorando su cerebro y razón al consumir ya varias botellas de licor y como  testigo de su falible sensación de placer los acompañaba el muñeco del año viejo de semblante triste y desencajado por su presagiada muerte en el fuego, pues ya lo habían empezado a velar sentándolo en una vieja silla a fueras de la casa de Ancizar,  el comportamiento de los departientes se tornaba minuto a minuto más sensible y acalorado por los efectos funestos del alcohol y el reloj ya marca las once de la noche, lo que los ánimos se exaltaron aun más pues se estaba a portas de finalizar el año y comenzar uno nuevo con todo lo que traería , por lo que la ingesta de alcohol se hizo incontrolable y el estado etílico   de Ancizar empezó a desbordar su común y pacífico actuar, perdiendo el raciocinio y mirar como totalmente suyo su entorno y momento: cuándo de esas situaciones que pasan y uno nunca sabe el por que, una pareja de novios totalmente ajena a la celebración en la casa de Ancizar, se encontraba a pocos metros de ahí enredados en una fuerte discusión y con gestos de pela entre los dos novios, situación que alcanzó a notar  dentro de su eufuria etílica Ancizar, quien movido por su pasajera hombría y valentía que sólo dan los tragos en la cabeza se acercó en forma grotesca a encarar al novio, reclamándole por motivos que ni siquiera era consciente y conocedor de  la pelea entre esta apareja, no imaginándose que su posible contri cario al  igual que él  también estaba bajo los efectos del alcohol, quien sintiéndose  menoscabado en su ego por el encaro de Ancizar, no   medió en   raciocinio ni consideración alguna y en forma inesperada desenfundó una arma de fuego que  atravesó y fulminó  la humanidad de Ancizar al mismo momento en que el muñeco del año viejo era ya consumido por las llamas y las campanas del reloj retumbaban   los últimos segundos del año. En  ese preciso momento cuando el efecto del alcohol dejó de tener incidencia en la razón de Ancizar, le pudo dar un significado a su horrible pesadilla que lo había despertado sobresaltado en la madrugada de ese mismo último día del año.   

 

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