Rocco Piganelli se decidió hacer una fotografía sus hijas, y lo que menos esperaba es que estaba inmortalizando el momento en que David Potts era golpeado por un chorro de agua de un géiser que seguidamente lo engulle para desaparecer para siempre. Los equipos de rescate estuvieron tres días buscando el cadáver sin resultado. El géiser se lo ha tragado para siempre.

 

La isla hawaiana  de Maui está formada por dos volcanes que se unen en un istmo. Es una de las islas que forman el archipiélago de Hawai y una de las más conocida, por sus inmejorables playas.

Las playas del norte de la isla están orientadas a un mar abierto por ello tiene unas olas enormes, por lo que las hace una zona de obligada visita a quienes les gusta el surf o windsurf.

 

 

Nakalele Point es un popular destino turístico de la isla de Maui, miles de personas se acercan a este paraje natural cada año pues el principal reclamo son los géiseres. Un atractivo que ha perdido de momento su encanto desde que David Pott, un californiano de 44 años, fue absorbido por un géiser frente a su familia que asistió impotente a su muerte.

 

Las autoridades niegan tener responsabilidad alguna sobre este hecho. Alegan que los testigos le vieron bailar alrededor del agujero y que un golpe de agua le precipitó dentro. Además, afirman que es una propiedad privada por lo que no podían ni debían poner señales avisando del peligro. El único aviso es un cartel pintado a mano que dice "Géiser, aparque y camine por su cuenta y riesgo".

 

 

El director de operaciones de la división de Honolulú de Seguridad Océana y Servicios Salvavidas, Jim Home, comentó que la gente que cae en géiseres no puede tener esperanza. El rescate es  imposible. "Si alguien es atrapado por uno de esos géiseres, no hay nada que hacer. Si miras al fondo de esos agujeros verás que están llenos de erizos de mar. Son muy afilados, si alguien intentara entrar también se quedaría atrapado", concluye.

 

 

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