AMAIA SALAZAR, la protagonista de la trilogía del Baztan, de la escritora Dolores Redondo, en esta segunda parte titulada El legado de los huesos, la inspectora de la policia foral, esta embarazada y espera con ilusión a su hija. 

Amaia Salazar, embarazada, casi a punto de dar a luz, acude al juzgado para el juicio de Jason Medina por el asesinato de su hijastra Johana Marquez, recibe un mensaje del asesino antes de suicidarse. El mensaje sólo contiene una palabra: Tarttalo, un ser mitológico, que devora a sus presas. 

El parto de Amaia Salazar es inminente y aunque espera una niña segun las ecografia, nace un niño Ibai, que supone una alegria para Amaia y James su marido, y que cambia la vida de la inspectora.

Unas profanaciones en la iglesia de Arizkun, llevan otra vez a Amaia Salazar al Baztan y a Elizondo a casa de su tia Engrasi. En la iglesia de Arizkun las profanaciones entroncan directamente con la historia de los agotes de la región. 

Pero el inductor de las profanaciones implica directamente a la inspectora Amaia Salazar, dejando en la iglesia de Arizkun de los huesos de dos niños que son familiares de la inspectora. 

Amaia Salazar, comienza también la investigación de unas muertes violentas de mujeres relacionadas con el Baztan, y que aunque han sido calificadas como violencia de genero, la amputación de uno de sus brazos, y el suicidio de sus asesinos, las enlazan directamente con los crímenes de Tarttalo.

El nuevo juez, llamado Markina, ayuda con la investigación facilitando a Amaia Salazar las pesquisas para poder realizar un trabajo previo que lleve a entender como trabajo Tarttalo y para poder detenerlo.

A su vez unos de los huesos hallados en Arizkun, son geneticamente identicos a Amaia, lo que habla de una hermana gemela de la que no sabia nada, y que murio al poco de nacer.

 

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