Un trébol excepcional entre cientos de tréboles comunes

El trébol es, sin lugar a dudas, una de las plantas más buscadas del planeta. Pero no uno cualquiera, sino un raro ejemplar: el trébol de cuatro hojas.

Desde hace siglos, se le considera un símbolo de buena suerte en casi todas las culturas, especialmente si uno lo encuentra de forma casual. De ahí que se haya convertido en uno de los amuletos más antiguos que existe. Tradicionalmente, se cree que cada hoja representa uno de los cuatro componentes de la felicidad: amor, salud, riqueza y suerte; aunque hay muchos mitos y leyendas alrededor de esta planta. Por poner un par de ejemplos:

-los cristianos creían que el trébol tenía poderes porque veían en él el símbolo de la cruz. Incluso lo asociaban con los cuatro evangelios, lo que los hacía más sagrados, si cabe.

-los celtas, por su parte, le atribuían propiedades curativas porque pensaban que estaba en armonía con los cuatro elementos de la naturaleza: la tierra, el agua, el aire y el fuego.

Sin embargo, la ciencia ha echado por tierra todas estas ideas al intentar dar respuesta al porqué de todo aquello que nos rodea.


Un trébol poco comun, el de cuatro hojas

TRÉBOL vs. GENÉTICA

Se calcula que por cada trébol de cuatro hojas existen unos 1o ooo que tienen tres. ¿A qué se debe esa singularidad? ¿Por qué es difícil encontrar un ejemplar de este tipo? El científico Wayne Parro y su equipo (Universidad de Georgia, EEUU) hallaron la respuesta al realizar un estudio de la genética de esta planta, el trébol blanco (Trifolium repens). Descubrieron que el trébol de cuatro hojas no es otra variedad de la planta, sino una rara mutación genética de esta.

Parece ser que el trébol blanco contiene dos variantes del gen responsable de determinar el número de hojas que tendrá la planta. Una de ellas es la dominante y, por lo tanto, la que asegura que el trébol sólo desarrolle tres foliolos. En cambio, la otra variante (o gen recesivo) es la que provoca el crecimiento de la cuarta hoja. Pero sólo si se da la circunstancia de que el trébol posea dos genes recesivos se desarrollarán los cuatro foliolos. No se sabe muy bien cómo llega a ocurrir este proceso, aunque los científicos barajan la idea de que ciertas situaciones, como los cambios de temperatura o del pH de la planta, pueden ser los causantes de que aparezcan esos dos genes.

A pesar de todo, hay quien no se cansa de buscar el codiciado trébol, ya sea por tener suerte o por hobby, como en el caso del japonés Shigero Obara, quien aparece en varias ediciones del Libro Guiness de los Récords por haber encontrado tréboles multihojas. Por ejemplo, en el año 2002 descubrió uno de 18 hojas; en 2008, uno de 21 y en 2009 el más espectacular de todos, uno de 56 hojas.

Pero no os dejéis engañar. Existen otras plantas, como la hierba de la pimienta o el trébol de agua, que poseen también cuatro hojas y os pueden confundir. Por eso, cuando tengáis vuestro ejemplar, miradlo bien. Si una de las hojas es un poco más pequeña que las otras tres, entonces tenéis en vuestras manos un auténtico trébol de cuatro hojas.

Un trébol de 56 hojas y el misteria de la genética

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