Turquía ataca contra EI por intereses más allá de acabar con el Daesh

Turquía ataca al Daesh

Actualmente somos testigos de los telediarios que informan a todo trapo que Turquía (País antes conocido como “Imperio Otomano”, gran adversario en la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra), bombardea posiciones del Daesh (movimiento terrorista de Islamismo radical, autoproclamado Estado Islámico).

Durante todo este tiempo, Turquía se mantuvo al margen de dicho enfrentamiento, utilizando una estrategia muy básica: si los kurdos (Nación milenaria de Oriente Próximo descendiente de los Medos, privada de su territorio propio, que incluye parte del sur de Turquía) y el Daesh se enfrentan entre ellos, ¿para qué meterse?

Y de pronto, Turquía empieza inmediatamente a bombardear a los radicales que forman el Daesh. Si, hasta aquí todo correcto, pero la frase es "Turquía luchará contra todo aquel terrorismo que afecte a nuestro País” —así lo anunció el presidente Recep Tayyip Erdoğan—. Dicen que la actual motivación del País Otomano estriba en el atentado de Suruç y el ataque a la frontera turca en el que fallecieron dos soldados. El enemigo, hasta el momento, utilizaba Turquía como paso para que los Occidentales radicalizados y lobotomizados a través de las redes sociales pudieran sumarse a la matanza, bajo la promesa de un harén de vírgenes a su disposición en el Más allá.

Analicemos entre líneas las intenciones reales de Turquía

La traducción sería algo como: "os ayudamos a acabar con el Daesh, vale, pero reventamos a los Kurdos mientras tanto, no vaya a ser que al final se queden ellos el territorio como decía el Tratado de Sèvres, en vez de usarlo nosotros como Colonia, como dice el de Lausana, redactado posteriormente por Turquía, entre otros".

Mientras aplaudimos que Turquía se enfrente directamente al Daesh, nos acercamos con cada palmada a la masacre de una Nación de 30 millones de personas a las que llevamos perjudicando desde hace mil años.

En España nos volvemos locos con el tema “¿Cataluña o Catalunya?” temiendo que llegue una época de disgregación nacional que nos devuelva cientos de años atrás, y nos convierta en Colonias de países vecinos más unidos. Siete millones y medio de catalanes de los que, siguiendo la cifra del CIS sobre el tema “independencia”, 4 de cada 10 quieren que el pueblo sea consultado para decidir. Si partimos de que todos aquellos que quieren ser consultados, decidirían “Si” a la independencia, tendríamos un total de 3 millones de catalanes que no sienten que España deba ser su Estado. Son, por tanto, diez veces menos que esos 30 millones de kurdos a los que ni se les pregunta, ni se les espera.

A veces, Occidente se luce... juzguen ustedes mismos.

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