Aqui comienza nuestra jornada

Trabajar de noche es una experiencia que presenta sus inconvenientes a la hora de llevar una vida normal pero también tiene sus ventajas.

Llevo cinco años haciendo turnos de noche y, en ocasiones, de tarde-noche. Si bien al principio resulta duro acostumbrarse, al cabo de un tiempo uno llega a hacerse a ello. La clave reside en descansar lo más posible antes de ir a trabajar como si de un turno de día se tratara, esto determinará nuestro aguante a lo largo de la semana. Un buen café (o dos) nos será de gran ayuda en aquellos días en los que no hayamos dormido lo suficiente.

Mantenerse despierto

Por otra parte, el mantenernos ocupados desempeña un papel fundamental ya que las noches se hacen eternas si no tenemos nada que hacer y mucho más cuando no tenemos a nadie alrededor. El silencio por la ausencia de personas o actividad puede llegar a contribuir negativamente a lo largo del tiempo, dándonos la sensación de que nos estamos volviendo locos al oír el más mínimo ruido y ver que no hay nada.

Como en cualquier otro trabajo, la planificación y la organización son indispensables ya que si distribuimos nuestras tareas a lo largo de la noche, esta se nos hará más llevadera. Si hacemos todo al principio de la noche, es muy probable de que terminemos por aburrirnos o incluso nos durmamos, por contra, si lo dejamos todo para el final nos acabaremos estresando. En resumen, no estaría demás encontrar un equilibrio entre ambos extremos.

Trabajar de noche conlleva un desgaste fisico y mental. La clave para sobrevivir es un buen descanso.

Planificación y organización

En cuanto a los inconvenientes a la hora de trabajar de noche cabe citar la soledad de la que hablábamos antes; la falta de “vida social” ya que cuando dormimos el resto de la gente esta despierta llevando a cabo sus actividades diarias lo cual nos frustra todavía más; la ausencia de silencio a lo largo de esas horas en las que debiéramos estar durmiendo: el paso de una ambulancia o los niños jugando en casa son solo un par de ejemplos que ilustran a lo que me tengo que enfrentar todos los días, aunque ya no me molesta tanto…

En cuanto a las ventajas se refiere, podemos decir que tenemos tiempo de sobra para desempeñar otras actividades como pueden ser escribir, estudiar o ver una película (de ahí que hacía referencia a planificar nuestra jornada); también tenemos tiempo para hacer otras a las que el resto de la gente tiene un acceso más restringido, por ejemplo, ir al banco por las mañanas o arreglar otros asuntos que tengamos pendientes.

En resumen, depende de cada uno como administramos nuestro tiempo y sacar provecho de ‘el. Yo por mi parte no me arrepiento de trabajar por la noche ni creo que lo haga.

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