Trabajar, ¿hasta cuando?

En la vida nos han enseñado que Trabajar es la actividad más loable que pueda existir. Para tener las cosas que necesitamos se requiere trabajar duramente y, mientras más duro trabajes más loable eres.

Existen mentiras históricas que revelan la triste realidad. Trabajar se ha convertido en una actividad que produce desgaste en el mundo. Cada hora se lesiona al menos un trabajador de la industria manufacturera en Venezuela. Diariamente acuden los trabajadores y trabajadoras a los organismos del estado para reclamar indemnización debido a haber sufrido enfermedades ocupacionales. 

Definitivamente, trabajar, bajo las condiciones actuales no es nada loable. Pero, no sólo eso estamos hablando de trabajos arduos, de obreros y de personas de pocos estudios. Pero si nos vamos a las cifras de personas cuyas actividades productivas se fundamentan en una oficina, se puede observar también que las estadísticas de peligrosidad son enormes, en cuanto a las patologías ocuapacionales de nivel mental. Aquellas tales como síndrome del Burn out, estrés laboral, cansancio mental y atáques de pánico, entre otras. Es por ello, que cuando se trata de señalar el trabajo como una actividad loable, es necesario pensar en cuál es esa actividad.

Sin embargo, no todo es malo. La ACTIVIDAD PRODUCTIVA permite desarrollar a las personas que laboran en buenos ambientes de trabajo (muy pocas) la posibilidad de sentirse útil, la posibilidad de tener algo para llevar a su casa y alimentar, vestir y darle ciertas comodidades a su familia. Es por ello que si de trabajar se trata, es importante señalar que no todo trabajo es amigable, por el contrario, el mismo se puede convertir en un enemigo público número uno y acortar la vida de muchos trabajadores y trabajadoras.

Pero, ¿qué debemos hacer ante esta situación? ¿Dejar de trabajar? Por supuesto que eso es impensable. Más allá de eso, es necesario señalar que existen formas y maneras de realizar las actividades productivas sin caer en la lesión, sin estropear nuestra salud; no es el trabajo, realmente lo que enferma, es la metodología de trabajo empleada en la actualidad. Es todo aquello que nos puede accidentar o enfermar producto de una actividad productiva. La solución es además brindar protección a todos los trabajadores y trabajadoras contra toda condición de riesgo. Esa es la realidad. 

Existen cátedras completas para la higiene en el trabajo, sin embargo, el empleador o empleadora, quien no realiza la actividad productiva propiamente no está interesado en invertir dinero para no enfermar o accidentar a los trabajadores y trabajadoras. Es por ello que el Estado debe asumir su rol en este problema de salud pública y tomar todas las medidas tendentes a disminuir los riesgos laborales.

César O. Delgado

cesarodelgado@gmail.com

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