Las seis y treinta de la tarde, es el día miércoles. Miguel, Daniel y yo nos encontramos en la liga de esgrima del Salitre. Es el primer entrenamiento en esgrima. Causa  emoción estar aquí en esta pista metálica con cinco carriles que atraviesan todo el salón, con los marcadores electrónicos. Hay doce practicantes juegan con sus caretas,  vestidos de blanco y agarrados por un cordel desde el chaleco hasta el inicio de la pista. Las espadas chocan rápidamente, entran y tocan al adversario y se enciende una luz roja o verde que determina el toque o la falta.  Se pactan juegos a doce toques. 

La entrenadora una mujer  adulta, de un metro con 70 cms de altura aproximadamente, robusta,  medianamente gorda, de tez seria, temperamento disciplinado y de gran calidez humana. Se llama Esperanza Ochoa. Está vestida con un chaleco grueso de color negro que usa para el  sparring de esgrima con los estudiantes. Nos da la bienvenida de manera càlida los padres y las madres, nos sentamos en las escalinatas del salòn a observar mientras nuestros hijos empiezan ha relaizar ejercicios de calentamiento y estiramiento dirigidos por la entrenadora. Hay mucha motivaciòn en los chicos y realizan obedientemente cada una de las recomendaciones. Con espadas de plàstico comienzan a aprender sus primeros movimientos de esgrima.

Uno a uno de los chicos van turnándose con la entrenadora para practicar movimientos. Ella, Esperanza coloca su cuerpo para que intenten tocarle y enseñarles las zonas válidas y no válidas para el punto.  Además les muestra la forma de evitar y entrar con el arma en el adversario.

Al observar esto resulta una experiencia formativa extraordinaria para la formación del caracter. La manera como enfrentamos la vida sabienod defendernos y atacar cuando es el momento y siempre manteniendo la armonía y el equilibrio de nuestra relación con el mundo. Si aprendemos a ser como esperanza un esparring de las experiencias y descubrimos la manera de alcanzar los puntos necesarios para mejorar la calidad de vida. Podremos anotarnos un pinto definitivo para alcanzar nuestro proyecto de vida.

Los chicos han aprendido hoy tres años después nos solo a blandir una espada, o un florete, o un sable de esgrima. Ahora saben como usar la espada en la propia vida. Lo más importante mantener tener una actitud de jugar para aprender y disfrutar. Siempre manteniéndo la guardia firme en los propósitos de su vida.  Una postura necesaria que brinda seguridad, fortaleza y tenacidad para alcanzar lo que se quiere. Tocando las oportunidades. En defensa y en ataque, en un estado conciente y armónico de alerta para decidir y tomar lo más importante para alcanzar el "Touche" de la felicidad.  Eso si evitando las "zonas no válidas", siempre respetando a los demás  y  preparados para asumir que siempre todas las experiencias alegres, exitosas, dolorosas, afectivas  con la sabiduría de un jugador que tiene la certeza que el juego nunca termina y que el ganador siempre somos todos si así lo decidimos.

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