café filosófico

Tomemos un café filosófico

Desde lejos parece ser una objetivación sin aparente sentido de la milenaria bebida traída al caso. Jamás había estado en contacto con el tema en cuestión pero; de verdad me pareció digno de interés, tanto; que lo hice objeto de una investigación Y, aquí están los resultados.

La primera aclaratoria es que no es un café, que además está despojado de propiedades que permitan el devenir de preguntas, cuestionamientos, reflexiones, acerca de la existencia. En verdad, no se trata de eso, Es una actividad despojada de cualquier formalidad, en la cual se reúne un grupo de personas para desarrollar una conversación, sobre la base de un tema en específico. En esta reuniones lo que se busca es, hacer atractiva la filosofía y acercarla al ciudadano común, partiendo de la premisa de que todos, en algún momento, intentamos filosofar en nuestra vida.

El objetivo buscado en estas reuniones es, crear momentos filosóficos, a través de la democratización del conocimiento, es decir; que cada individuo que participa tenga la oportunidad de mostrar su punto de vista, aprender y cuestionar las demás. De lo que se trata es; de una oportunidad de propiciar reflexión de nuestra vida propia, en el marco de una concepción filosófica. Es pasar de lo expresado al pensamiento.

Para concertar un café filosófico, hay que disponer de un grupo de personas, heterogéneo, sin rango de edad ni condición. Un moderador, que es la persona que se encarga de dirigir la conversación y ahondar en los aspectos más filosóficos del diálogo. La temática a tratar es diversa, se relaciona con las emociones, cuestiones vitales, temas de verdadera filosofía…

encuentro

No hay reglas

La forma de manejar el tiempo es diversa. No hay reglas específicas sobre ello. Algunos opinan que, se debe hacer una exposición previa del tema a tratar, de aproximadamente quince minutos, realizada generalmente por el moderador para, luego abrir el derecho de palabra al resto de los participantes. Otros plantean que la actividad debe tener una primera parte, en la que los participantes exponen su punto de vista sin; interrupción y una segunda, en la que se discute las exposiciones previas. El tiempo de cada participación debe ser breve; entre dos y cinco minutos. Hay que evitar las clases magistrales y las intervenciones extensas.

Existe la posibilidad de que los participantes primerizos sientan temor con el término “filosófico”, pensando que los temas de discusión sean complicados y de difícil entendimiento. Pues no; el objetivo es mantener discusiones atractivas, fáciles de digerir e interesantes, teniendo en cuenta que la mayoría de los asistentes no son, filósofos de formación.

Los inicios

En nuestros días esta actividad se originó en Francia, por vez primera en 1992, por Marc Sautec, sin embargo existen referencias de que ya Sócrates realizaba encuentros de este tipo. Es una actividad que se extiende por todo el mundo. Si en tu ciudad hay alguno de estos grupos, no lo dudes participa, hay mucho que ganar, desde el punto de vista del conocimiento y de las experiencias de la vida. Nada despreciable.

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